La ex ayudante fiscal Edith Casalino se declaró culpable

La Cámara 4ª del Crimen de la ciudad de Córdoba escuchará hoy los alegatos que formule el Ministerio Público y la defensa en el marco de la causa que se sigue contra la ex ayudante fiscal, Edith Casalino, acusada de supresión de instrumento público calificado, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
El debate, que comenzó ayer, derivó, como se esperaba, en la realización de un juicio abreviado luego de que la ex funcionaria judicial se hiciera cargo frente al tribunal y a los jurados populares de la totalidad de los hechos que se le imputan.
Casalino, quien trabajó durante 22 años en el Poder Judicial cordobés, sentada junto a su abogado, el asesor oficial Arturo Ferreyra, pidió perdón: “Me hago responsable. No sé lo que me pasó. Pido disculpas porque estoy muy arrepentida”, dijo entre lágrimas en lo que fue su escueta declaración.

La estrategia de la defensa de la única imputada en este juicio girará en torno a que la mujer, hoy en libertad, no deba cumplir prisión efectiva. En este sentido, Ferreyra argumentará como atenuante que su clienta se hizo cargo de su responsabilidad, no tiene antecedentes penales y es madre de un niño de ocho años.

Testigos

Tras la declaración de Casalino, el tribunal -presidido por Eduardo Barros e integrado por los vocales Andrés Achával y Jorge Montero-, decidió escuchar a los testigos que habían sido citados a fin de que los miembros del jurado popular pudieran interiorizarse de los hechos atribuidos a la funcionaria judicial.
En primer término prestó testimonial el ex jefe de la División de Delitos Económicos de la Policía de Córdoba, Jorge Zaires, y después lo hizo el sargento Nicolás Oliva.
Zaires era quien, al momento de ocurridos los hechos, advirtió al fiscal Gustavo Sandoval que luego de la detención de Yéssica Casalino (sobrina de la ex ayudante fiscal) no se habían iniciado las actuaciones judiciales correspondientes, y Oliva fue el sargento que detuvo a la joven (liberada por su tía), cuando, con una nota de crédito apócrifa, intentaba comprar en un local del shopping ubicado en avenida Duarte Quirós.

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