Jueza escribió un fallo posible de entender por dos niños víctimas de abuso sexual

La magistrada Mónica Traballini les explicó de manera sencilla cuál fue el resultado del proceso y el rol que tuvieron en el juicio. En la Unicameral hay un proyecto de ley sobre el dictado de sentencias en lenguaje claro

La Justicia de Córdoba continúa dictando sentencias en lenguaje sencillo en un intento de facilitar a personas sin instrucción el acceso a la Justicia.
En este caso particular, la camarista Mónica Traballini incluyó en una sentencia penal algunos párrafos escritos en lenguaje sencillo con el objetivo de explicarles a dos niños que habían sido víctimas de abuso sexual qué papel cumplieron en el proceso judicial y cuál fue el resultado del juicio. La vocal de la Cámara Segunda en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Córdoba también hizo mención de la intervención de la asesora letrada Graciela Bassino, quien representó el interés particular de los niños en el proceso.
“Hicimos muchas averiguaciones, armamos unas carpetas que nosotros llamamos ‘expediente’, y, cuando las terminamos, hicimos un juicio, que es una forma de saber la verdad de lo que pasó, y donde vino una abogada de parte de ustedes que se llama Graciela. Gracias a la ayuda de ustedes dos en este juicio pudimos ver que es verdad que ese señor les había tocado las piernas y les había dado besos en el cuello. Nos dimos cuenta, incluso, que ese señor ya había hecho cosas parecidas con otros chicos como ustedes”, señaló la magistrada.

Los hechos, calificados como abuso sexual reiterado, ocurrieron el 21 de septiembre de 2018, en un “cíber” ubicado en barrio Pueyrredón, en la ciudad de Córdoba. Las víctimas eran dos hermanos que tenían, en ese momento, seis y ocho años de edad.
“Ustedes hicieron muy bien en contar lo que les pasó, para que los grandes nos podamos enterar cuando pasan estas cosas. Y como este señor hizo algo que está muy mal, se lo llevó la policía y ahora va a tener que quedarse en la cárcel por un tiempo, por cinco años, para que durante ese tiempo piense lo que hizo y se dé cuenta de que no puede volver a hacerlo”, explicó la magistrada.
En alusión al tratamiento penitenciario del acusado, la camarista Traballini destacó además: “Mientras esté preso los que lo cuidan en la cárcel van a ayudar a ese señor a que aprenda a no tomar vino ni bebidas con alcohol, porque parece que cuando toma mucho vino hace estas cosas que no están bien”.

En la sentencia, la vocal recordó que las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de las Personas en Condición de Vulnerabilidad aconsejan emplear en las resoluciones judiciales términos y construcciones sintácticas sencillas, sin perjuicio de su rigor técnico. Por esta razón, la camarista estimó necesario dirigirse a los niños víctimas del primer hecho, en un lenguaje que, esperaba, fuera acorde a su capacidad de comprensión.
Asimismo, les aclaró a los niños que había escrito “muchos más renglones para la gente grande” que trabajó en el juicio y agregó: “Como ustedes son chicos, se iban a cansar de leerlo y a lo mejor no iban a entender algunas palabras, (de todos modos) si cuando sean más grandes quieren leer todo, vienen a Tribunales y me lo piden, es un escrito muy largo que se llama ‘sentencia’ y que cuenta todo lo que pasó en este juicio”.

También amenazas
En el fallo no sólo se declaró a Juan Carlos Olmos autor de abuso sexual reiterado (dos hechos) sino que también se lo consideró responsable del delito de amenazas en perjuicio del empleado del “cíber” que llamó a la Policía cuando advirtió su conducta. Según las constancias de la causa, Olmos –que entonces tenía 69 años- le dijo al joven que si era enviado a la cárcel enviaría a alguien a tomar represalias o las tomaría él mismo.
Por estas conductas, la Cámara Segunda en lo Criminal y Correccional le impuso la pena de cinco años de prisión, con declaración de reincidencia, y ordenó que cuando quede firme la sentencia se comunique al Registro Provincial de Personas Condenadas por Delitos Contra la Integridad Sexual.

Proyecto de ley

– En abril pasado, el legislador Javier Bee Sellares presentó un proyecto para que sea un derecho del ciudadano pedir al juez una copia de la sentencia «en formato especial de lectura y comprensión fácil».
– Según estipula el proyecto de ley, el proyecto en lenguaje accesible se debería otorgar a pedido de parte -del tutor, curador, ministerio público de la defensa y/ o abogado que actúe en representación de toda persona que se encuentre en situación o grado de vulnerabilidad-, para una mejor comprensión de la resolución judicial.

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