Indemnizarán a trabajador iletrado

Un trabajador analfabeto y con un ligero retraso mental engañado por sus jefes -quienes le hicieron enviar un telegrama de renuncia para que lo firmara- deberá ser indemnizado por despido.
La Sala 7ª del fuero Laboral porteño benefició así a un empleado que durante 17 años prestó servicios en la firma “Granja Tres Arroyos”, cargando y descargando cajones de pollo. El demandante denunció que cuando la empresa decidió despedirlo puso en sus manos una comunicación postal (cuyo contenido era desconocido por él debido a su condición de analfabeto) y le manifestó que debía enviarla para así poder cobrar la indemnización correspondiente.
Al constatar que transcurría el tiempo sin que le pagaran el resarcimiento prometido, el trabajador reclamó el cumplimiento de lo acordado a sus ex empleadores, quienes le replicaron que había renunciado a su empleo en agosto de 2004 y que nada le debían.

Los camaristas Estela Ferreirós y Néstor Rodríguez Brunengo coincidieron en que el trabajador no estaba en condiciones de comprender lo que significaba el envío de la misiva y enfatizaron que se encontraba comprobado que era analfabeto y que no pudo leer lo que se encontraba plasmado en la notificación.
Los jueces subrayaron que los dichos de los testigos confirmaron la pericia psicológica, que definió al trabajador como un débil mental “moderado”, “sugestionable” y “crédulo”. “Resulta verosímil que sea confundido, engañado o timado en el lugar de trabajo y en cualquier otro lugar, dado que no sólo intelectualmente puede confundirse, o directamente no comprender, sino que su personalidad es muy vulnerable”, enfatizaron los magistrados.
La empresa alegó que el empleado había podido firmar la nota de renuncia y, anteriormente, efectuar transacciones bancarias, a lo que los jueces replicaron: “Que haya podido hacer transacciones bancarias simplemente prueba que esta condición (de iletrado) no implica que no pueda aprender, si le enseñan”.

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