Hasta 30 años de prisión para secuestradores extorsivos

La banda operó entre mayo y junio de 2016 en distintas localidades del partido bonaerense de San Martín. En un enfrentamiento entre los delincuentes y la policía, un agente perdió la visión de un ojo

El Tribunal Oral Federal Número 2 (TOF2) de San Martín (Buenos Aires) condenó a Carlos Insaurralde, Daniel Núñez, Oscar Meza Cardozo, Ricardo Paz y Lucas Segovia a penas de entre 15 y 30 años de prisión por su intervención en dos secuestros extorsivos, por integrar una asociación ilícita para delinquir contra la propiedad, la libertad y la vida de las personas y por originar un tiroteo en un control policial en el que fueron heridos tres efectivos.
En el debate intervino el fiscal Alberto Gentili, quien contó con la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), a cargo de Santiago Marquevich.
En la pesquisa se probó que los cinco imputados formaban parte de una organización conformada “con el objetivo claro de cometer una actividad delictiva a lo largo del tiempo”, con división de roles establecidos, con Insaurralde como líder. Los jueces del TOF2, Daniel Cisneros, Alejandro Mancini y Walter Venditti, consideraron acreditados los hechos que el acusador les endilgó a los encartados.

Insaurralde fue condenado a la pena de 30 años de prisión como coautor de secuestro extorsivo agravado por la intervención de tres o más personas, en concurso ideal con robo doblemente agravado por haberse cometido poblado y en banda y mediante el empleo de armas de fuego, en concurso ideal con amenazas anónimas en dos ocasiones, que a su vez concurren con tentativa de homicidio agravado por tratarse de un miembro de la fuerza policial en funciones. También fue responsabilizado por resistencia a la autoridad, en concurso con supresión de chapa patente de un automotor y con su jefatura de la asociación ilícita investigada.
Por su parte, Núñez fue sentenciado a 24 años de prisión como coautor de los dos secuestros, por tentativa de homicidio y por integrar la organización criminal. Meza Cardoso recibió una pena de 15 años, ya que no participó de los secuestros.
Paz, en tanto, fue condenado a 18 años de reclusión, por su rol en la primera privación ilegítima de la libertad, robo y como integrante de la asociación ilícita. Por último, Segovia fue sancionado con 15 años de prisión por uno de los secuestros y por haber formado parte de la banda.
El tribunal decidió absolver a Mayra González e Ivana Miranda, parejas de Insaurralde y de Núñez, respectivamente, pese a que el Ministerio Público Fiscal había solicitado sus condenas como miembros de la asociación ilícita.
Según el requerimiento de elevación a juicio elevado por el Ministerio Publico Fiscal, los imputados participaron de tres hechos distintos. El primero ocurrió en mayo de 2016, cuando el grupo abordó a una pareja en el barrio porteño de Núñez y la mantuvo cautiva por más de cuatro horas. Como represalia por no poder cobrar un rescate, le dispararon en el hombro a una de sus víctimas, antes de liberar a ambas en la localidad de Villa Martelli, partido de Vicente López, previo a quitarles su automóvil, dos celulares y una cartera.
El segundo sucedió semanas más tarde, cuando a punta de pistola interceptaron a un hombre de 29 años mientras estacionaba su auto, en Belgrano. Lo retuvieron durante siete horas y lo obligaron a llamar a distintos miembros de su familia para cobrar un rescate a cambio de su vida. La negociación -que empezó con un reclamo de 600 mil pesos y bajó a cerca de 40 mil- se frustró y los acusados decidieron liberar al joven en José León Suárez, en el partido de San Martín. Antes, le dispararon en un glúteo y se llevaron su automóvil y varios de sus bienes personales.
Finalmente, la banda se enfrentó en Villa Martelli con el comisario inspector Gustavo Santos Díaz, ex jefe de la División Antisecuestros de la Policía Federal, quien en aquel entonces se encontraba trabajando encubierto.
El operativo devino en un tiroteo en el que el efectivo perdió la visión de su ojo derecho por un impacto de bala y sufrió la disminución de fuerza de un brazo por haber recibido una perdigonada. Unos días después, el grupo GEOF (Grupo Especial de Operaciones Federales) detuvo a Insaurralde y a Núñez mientras se refugiaban en la pieza trasera de una iglesia evangélica en la localidad de Merlo, donde además llevaban a las víctimas de sus secuestros. En otros operativos fueron detenidas las parejas de ambos, sospechadas de ser parte del apoyo táctico de la banda, alquilando inmuebles a su nombre y consiguiendo líneas de teléfonos celulares.

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