Ex gendarme brindó detalles de los fusilamientos

Humilde y sencillo, pero contundente y preciso, fue el testimonio que brindó ayer un ex gendarme, oriundo de Orán, que fue dado de baja porque no quiso matar a dos jóvenes, según relató en la décima audiencia del juicio que se sigue contra Luciano Benjamín Menéndez y otros siete represores.
Carlos Beltrán, quien hoy se dedica a “hacer changas”, fue asignado desde Jesús María a los centros clandestinos de detención que funcionaban en Córdoba en la última dictadura militar. Es así que, según explicó, iba rotando de La Perla “grande”, a La Perla “chica” y de allí a la cárcel de San Martín, donde estaba a cargo de custodiar a los detenidos políticos alojados.

El valioso testimonio que brindó Beltrán permitió conocer el funcionamiento de los campos de concentración que funcionaban en Córdoba y, en particular, el destino final que tenían los prisioneros cuando eran “trasladados”.

Asesinatos

Al comenzar su declaración, el hombre recordó el fusilamiento de una joven embarazada y un chico, quienes, tras hacerles cavar su propia fosa, fueron asesinados a balazos. Beltrán precisó que de ese operativo participaron Luis Manzanelli (a quien identificó como el de cogote doblado y más adelante recordó como el hombre del violín), el Yanqui (alias de Ricardo Luján, ya fallecido) y el Gino (apodo de Padován.)
Según explicó el ex gendarme, fue Luis Manzanelli quien le dio la orden de fusilar a estos dos jóvenes, cerca de las 2 de la madrugada. “Yo le dije que yo no había entrado con esa doctrina. Si yo hago eso, es un asesinato, ahí se enojó (…) me dijeron que era un cobarde, que me tenía que ir de baja”, declaró.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

El episodio terminó con los dos jóvenes muertos. El testigo relató que Manzanelli fue quien finalmente los asesinó. “Les disparó pero la chica se levantó, entonces Manzanelli le dijo: “Hija de puta, yo te voy a enseñar a caminar mejor”. Finalmente, los cuerpos fueron quemados dentro de la fosa, que después fue tapada con ramas, señaló el hombre.
A ese mismo lugar, al que identificó como un campo cercano a Villa Carlos Paz, Beltrán regresó 30 años después, pero todo había cambiado. “Ya no estaba el ganado, había soja, los alambrados no estaban. Yo les dije ¿por qué no me buscaron antes? Yo me iba a acordar mejor”.

Verdugos

La declaración de Beltrán confirmó lo que los sobrevivientes de La Perla relataron en el marco de este juicio, respecto de las torturas que padecían cuando eran ingresados a la “sala de terapia intensiva”. Tras describir perfectamente ese lugar, el testigo se refirió a los “verdugos” (haciendo referencia a los militares que participaban de las sesiones de torturas). En ese momento, identificó como “los más bravos” a Oreste Padován, al Yanqui y a HB (alias de Vega). Sobre este último aclaró que no era “tan agresivo”, que “nunca lo vio pasando corriente a la gente”.
El ex gendarme recordó también a Menéndez. Dijo que lo vio al menos en dos oportunidades en La Perla y que, incluso, una vez ingresó a la sala de torturas. “Iba a inspeccionar, a ver cómo estaban los presos y a ver la documentación&rd

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