El terror de La Perla fue contado desde adentro

Teresa Meschiati, Liliana Callizo, Piero Di Monte, Margarita Sastre y Ana Mohaded revivieron ayer todo el horror y el padecimiento que sufrieron durante su estadía en el ex centro clandestino de detención de La Perla durante la última dictadura militar.
Desde el mismo lugar donde ocurrieron los hechos, los testigos – sobrevivientes del ahora convertido Museo de la Memoria- recorrieron cada uno de los espacios de ese sitio, donde fueron torturados física y psicológicamente.
La inspección ocular comenzó pasadas las 11 de la mañana, con la presencia de los tres miembros del Tribunal Oral Federal Nº 1, los tres fiscales que intervienen en el juicio y los abogados de ambas partes. Los imputados estuvieron ausentes.

El acto procesal comenzó con un recorrido, sin testigos, que guió el licenciado Darío Olmos, del equipo de Antropología forense. Acto seguido, y respetando el orden en el cual declararon, Teresa Meschiatti abrió la inspección ocular.
La jubilada, de 64 años, fue secuestrada en setiembre de 1976 y permaneció en La Perla más de dos años. Al ingresar al predio, la mujer reconoció el patio central que se encuentra rodeado por la cuadra (lugar donde eran alojados los detenidos) y el pabellón donde comían y dormían los gendarmes. Allí, la testigo recordó que un 25 de Mayo vio al general Emilio Anadón. “Nos sacaron al patio, Anadón nos extendió la mano y nos dijo: en el día de la Patria, buenos días”.

Al ingresar a la cuadra, Meschiatti aseguró que el piso y el techo del lugar permanecían sin modificaciones. Al mirar los 16 ventanales del edificio, dudó: “Los recordaba más altos y más largos, no tan cuadrados”. No obstante, aclaró: “Yo los veía acostada desde las colchonetas, donde permanecíamos la mayor parte del tiempo”.
La cuadra estaba dividida por una reja (que hoy ya no existe). En el primer sector había cinco pequeñas habitaciones y un baño. En cualquiera de esos lugares podían ser torturados los detenidos. “La primera ablandada era en estas oficinas, después a la sala de torturas”, explicó Meschiati. “Aquí había sangre y marcas de patadas”, dijo a su turno Callizo, mostrando a los jueces el espacio donde ella recibió una tortura colectiva liderada por Elpidio Tejeda, alias “Texas”.
Del otro lado de la reja, en un pabellón de unos 50 metros de largo por 10 de ancho, eran ubicados los secuestrados, todos en colchonetas. En ese lugar, tanto Meschiati como Di Monte recordaron la muerte de Luis Honores, un trabajador de la construcción que tras ser torturado y agonizar varias semanas, perdió la vida.

Más adelante, la mujer recordó a Luciano Benjamín Menéndez: “Pasó por acá”, advirtió al señalar el espacio que, al medio del pabellón, hacía las veces de pasillo central.

Brandalisis

Desde el inicio del juicio sólo Callizo y Meschiati pudieron dar cuenta del paso por La Perla de los militantes del PRT (Hilda Flora Palacios, Humberto Brandalisis, Carlos Lajas y Raúl Cardozo). Ambas los recordaron acostados en el sector derecho del edificio, diferenciándose por escasos metros de distancia. “Creo que Cardozo estaba primero, después seguía el matrimonio Brandalisis -que tenían unidas las colchonetas – y al final estaba Lajas”, remarcó Meschiati. El resto de los testigos no coincidieron en el mismo espacio temporal

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