El mediador judicial, mitos y realidades (I)

Mito 1 . ¿Qué significa “despojarse de la toga”?

Como es sabido, el simbólico uso de la toga, aquella particular vestidura, significa la culminación exitosa de una etapa de la vida permitiendo el inicio de una nueva: la etapa profesional.

Por Cristina Di Pietro* y Luisa Zinny **

Mucho se escribió acerca de los modelos de mediación; del famoso perfil del mediador y de ciertos despojos que harían a su lucimiento. Y fueron formándose mitos. O reiteradas interpretaciones que descartamos quienes creemos en el enriquecimiento de nuestra profesión. Ésa, la que originariamente elegimos para transitar uno de los caminos más importantes de nuestra vida. Y a la que perfeccionamos a través de nuevos saberes y prácticas, para enriquecerla y co-construirla sine die.

En nuestra opinión, este mito nace de la obvia recomendación de que el profesional que está actuando como tercero neutral se atenga a su rol específico de mediador, sin brindar consejos técnicos de su profesión. Ello no implica que el mediador la descarte de plano o se desentienda de su perfil personal. La percepción y comprensión de los asuntos traídos a su conocimiento estarán influidas por todos sus saberes, ya sea que provengan de su hogar, de la experiencia de vida, de la universidad o de su estudio de la mediación, y más aún, del modelo de mediación con el que se identifique -que seguramente tendrá relación con su formación/profesión de inicio-.

¿Cuál sería entonces el motivo por el que una especialización, tal la mediación, requiera a un profesional que se divorcie de su profesión -del símbolo de su toga-, para recién entonces poder abrazar esta especialidad?

¿Y cuál el motivo por el que, ahondando más, el profesional debiera abandonar su formación y previo perfil, por tan sólo ese requerimiento?

Como en toda especialidad, vamos adoptando sus particularidades. Incorporamos aquellas que nos son afines y útiles. Son afines aquellas que se emparentan con nuestra profesión.

Son útiles, aquellas que nos ayudan a desarrollar la nueva tarea a emprender. Comenzamos así un camino de novedosos conocimientos que vamos co-construyendo junto a nuestro perfil, lo que no implica de modo alguno abandonar nuestros logros de toda una vida sino, por el contrario, enriquecernos como personas y como profesionales.

¿Se modifica el perfil profesional? ¡Claro que sí! Ese encadenado de conocimientos y las experiencias que lo modelan, necesariamente tallan también la forma de ser; la forma de ser profesional y la forma de ejercer.

Diría Howard Gardner, las inteligencias múltiples con las que cada uno transita son innatas e insustituibles. Así, dependen de nuestras capacidades y talentos naturales, la inclinación, la elección de modelos y de profesiones que adquirimos.

La personalidad del mediador, su perfil, sus capacidades e inteligencias innatas, elaboradas y adquiridas, lo inclinarán a ejercer la profesión en tal o cual escenario y con determinados modelos. No todos los mediadores somos talentosos para mediar en todos los contextos y con todos los modelos. Por ejemplo, no cualquier mediador logra empatía trabajando con personas privadas de la libertad, con menores en conflicto con la ley, con culturas diferentes, con conflictos judicializados, etcétera.

Cuando se hace referencia a perfiles profesionales, se están indicando determinadas características comunes. Cuando se trata de la personalidad de un profesional, se connota su particular perfil. Un mediador cuya profesión previa corresponda a alguna de las ciencias exactas, quizás pueda acertar rápidamente en el núcleo del conflicto, dada la precisión en su estilo de razonamiento, fomentado por aquella rama de la ciencia. Aun cuando ese profesional tenga formación en mediación, puede resultarle más difícil -y demandarle mayor esfuerzo que a un mediador cuya profesión originaria provenga de las ciencias sociales- el lidiar con el aspecto relacional o emocional del conflicto, siendo que, para los profesionales de estas ciencias, es una cuestión natural (pensamiento lineal / pensamiento circular). Sin perjuicio de ello, su personalidad componedora ayudada por su tendencia a la concreción, lo acerca a trabajar en procesos componedores de conflictos. (Continuará: El Mediador judicial y el Abogado en Mediación).

* Doctora en derecho y mediadora. ** Martillera pública y mediadora

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