El fútbol: una caja de resonancia de frustraciones y contagio efectivo

Mientras que ayer el ministro de Justicia de la Nación, Aníbal Fernández, calificó el asesinato del hincha de Vélez, Emanuel Álvarez, como “un hecho criminal que no tiene que ver con el deporte”, para otros la violencia está instalada en el fútbol aunque no sea propia del deporte. La muerte del aficionado el sábado, los incidentes y detenciones de los barras de Boca el domingo y la niña herida en un tiroteo entre barras en Mendoza signaron otro fin de semana negro.
El sociólogo Pedro Almeida (PA) y el especialista en psicología del deporte, Alberto Reinaldi (AR), dieron su visión sobre un fenómeno que parece no tener fin.
– ¿Es la violencia en el fútbol propia del deporte o es un emergente de otros factores sociales?
PA: No es propio del deporte el ejercicio de la violencia, pero en la psicología del hincha, si no hay adversario, éste no se construye como entidad. Por otro lado, el fútbol es una caja de resonancia de expectativas y frustraciones. El hincha sólo espera ganar y cuando no ocurre, explotan las frustraciones. El hecho de perder le da la razón de manifestarse, es una salida de escape de otras causas.
Otro factor que hay que tener en cuenta es que el fútbol es un fenómeno de masas, donde la racionalidad desciende a medida que asciende la emocionalidad y, ante situaciones explosivas, en la masa nadie se hace responsable, nadie se hace cargo.
– ¿Sugiere imponer más penas sobre la responsabilidad ante agresiones en el fútbol?
PA: Nunca el aumento de la penalidad baja la criminalidad, si no habría que analizar a los países que tienen la pena de muerte, si acaso por ello ha bajado la criminalidad.
– ¿Qué factores disparan la violencia en la cancha?
AR: Son múltiples los factores que inciden para que se manifieste. Hay cuestiones de racismo, de frustraciones, de intereses deportivos (como ascenso o descenso en un campeonato), intereses económicos, de color del equipo (barras) y ausencia de desarrollo moral. No hay un planteo desde el Estado sobre la conducta en los estadios, y por otro lado, existe lo que se llama contagio efectivo entre las hinchadas; hasta una persona común sufre una metamorfosis cuando está en barra. Esto en un marco donde no hay una ley que avale la detención y retención de aquellos que cometen los hechos de violencia.
– ¿Hace falta más intervención de la Justicia?
AR: Nunca va a ser lo punitivo legal una salida, la Justicia es sólo un paliativo. Deben implementarse un conjunto de normas, como controlar la corrupción en los negocios del fútbol, preparar adecuadamente a la policía para que sus acciones apacigüen los ánimos y no los exacerben; pero hay una situación social que excede estos factores y que hay que atender. Además, falta mayor seguridad en los estadios y, por otra parte, el rol de los medios de comunicación. Un relator puede con su comentario generar dudas sobre la actuación de una jugada y provocar con ello la discusión o enfrentamiento desde los hinchas afectados. En este sentido, en Alemania prohibieron la difusión de pasajes violentos dentro del juego.
– ¿Qué se puede hacer para reducir la violencia?
AR: Se debe actuar en mejorar la prevención y la Justicia, a mediano y largo plazo. Controlar el consumo de alcohol en la cancha, evitar el hacinamiento en las gradas (debería observarse el partido desde butacas, sentados), controlar los objetos con los que se ingresa a la cancha, promover el juego limpio y el castigo a comportamientos hostiles, fiscalizar los estadios, incrementar las medidas de org

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