El doble femicida que alega ser un gato ahora denuncia malos tratos

Gilad Gil Pereg, el israelí acusado de asesinar a su madre y a su tía en Mendoza, en donde se radicó hace años, denunció este que es víctima de malos tratos y tortura en la cárcel.

Lo hizo durante una audiencia en los tribunales mendocinos, en el marco de la causa en su contra por matar y enterrar a su madre y a su tía.

Los cuerpos de las mujeres, que viajaron a la Argentina desde Israel para hacer turismo y visitar a Gil Pereg, fueron hallados enterrados en su casa de la ciudad de Guaymallén, en enero de 2019.

Gil Pereg, quien sostiene que es un gato desde que quedó detenido e insiste con que está loco, fue derivado al Cuerpo Médico Forense para corroborar sus dichos.

Esta vez, a diferencia de otras oportunidades, no se comportó como un felino ni maulló.

Ante el juez Sebastián Sarmiento, expresó que hace dos semanas que no come por los supuestos maltratos que sufre. En ese sentido, dijo que los agentes penitenciarios intentaron cortarle el pelo y la barba a la fuerza y que le lastimaron el cuello.

Pereg volvió a hacer referencia a que él es “un gato salvaje”.

“Cuando quiere maúlla, cuando quiere habla, cuando quiere denuncia y hoy al límite de haber denunciado torturas”, señaló a la prensa el jefe de Fiscales Fernando Guzzo, cuestionando los dichos del acusado, tras culminar la audiencia.

Por otra parte, los abogados defensores cuestionaron la elevación a juicio, pidieron la nulidad del requerimiento y que se declare la inimputabilidad del encausado.

Tras escuchar durante la audiencia los argumentos de la defensa y de la fiscalía el magistrado pasó a un cuarto con fecha a definir.

A principios de febrero la fiscal Claudia Ríos requirió la elevación a juicio de la causa. “Entiende el Ministerio Público que se han reunido todas las pruebas y que hay elementos de convicción suficientes para que esta causa vaya a juicio”.

En esa oportunidad, dijo que Gil Pereg “Finge ser gato y maúlla cuando hay cámaras”.

En mayo de 2019, Gil Pereg le dijo al psiquiatra forense Mariano Castex en una sala de la cárcel de San Felipe, en Mendoza: “Yo soy un gato. No soy uno que actúa en dos patas como ustedes, y yo estoy aquí en condiciones que no pueden ser aptas para gatos”.

El ex militar israelí también manifestó que escucha voces y que lo quieren matar y que es fóbico al agua, como algunos felinos.

«Quiero estar lejos de la gente, los únicos que me entienden son los gatos”, había declarado en una audiencia previa, en las que exponía comportamientos extraños como desnudarse y maullar frente a los magistrados.

Incluso, pidió comida para gatos y entre otros incidentes, rompió el inodoro de su celda y escribió con materia fecal los nombres de algunos de sus gatos en una pared.

La fiscal Ríos solicitó que sea juzgado por el homicidio calificado por el uso arma de fuego de su tía Lily Pereg y por el homicidio agravado por el vínculo de su madre Pyrhia Sarusi. “Hubo muchos planteos de nulidad en los que la defensa sugirió que se citara a todos los peritos psiquiatras, no solamente del ámbito forense sino también del equipo interdisciplinario de la penitenciaría provincial. A pesar de nuestra oposición, el tribunal dispuso que se tomaran todas esas testimoniales”, explicó.

La agente entiende que Pereg tramó un plan que condujo con frialdad y alevosía. 

Las hermanas fueron vistas por última vez el 12 de enero de 2019 en la casa del joven de 38 años, a quien habían ido a visitar un día antes. Ante la prensa se mostraba preocupado.

Fue detenido el 25 de enero. Al día siguiente, la policía mendocina encontró los cuerpos.

La fiscal ya indicó que Gil Pereg comprende el proceso. “Lo que se analiza es si al momento del hecho comprendía la criminalidad de sus actos. Por más que se crea animal o haga locuras, si en el crimen actuó con pleno conocimiento de sus facultades, se está ante alguien imputable”, aclaró en su momento la funcionaria.

Gil Pereg está detenido en el penal de Boulogne Sur Mer luego de que el juez penal Número 1 de Mendoza, Eduardo Martearena, rechazara el pedido de la defensa para que fuera trasladarlo a un hospital psiquiátrico y validó el peritaje que concluyó que estaba lúcido.

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