«El aborto no se discute porque las clases medias, las que son escuchadas, lo practican en condiciones de seguridad»

“El aborto tiene el problema que todo el mundo mira para el otro lado. Mientras sigamos discutiendo si se puede ampliar un poquito el aborto terapéutico, el llamado sentimental, etc. no vamos a discutir el problema de fondo. Este es un problema masivo, cada dos o tres nacimientos hay un aborto… es una dimensión horrorosa. Hace falta urgente una política de reducción de daños. Hay que salvar vidas, de madres, de fetos, etc.”, sostuvo el ministro de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni. “El problema son las cifras, si son masivas no lo puedo resolver penalmente, tengo que tener otros programas: educación, asistencia a la maternidad… y si molesta la Ley Penal la sacamos del medio”.

“La Ley Penal trae una estratificación social: las clases medias abortan en condiciones de seguridad, de allí para abajo se practica el aborto en condiciones sépticas con gran cantidad de muertes. Discutir un papelito es una hipocresía, algún día nos lo van a cobrar a todos. Con esto me van a decir: ¿Si el homicidio se generaliza, también lo vas a sacar del Código? Sí, digo. Si el homicidio se generaliza se llama guerra, y no se resuelve con el Código. No estamos ante un fenómeno de derechos particulares, la Ley Penal no resuelve un fenómeno masivo”, aseguró.

“Las pautas culturales son lentas, pero se pueden impulsar y no se hace. Pero el problema no es tanto cultural como en Europa, principalmente es por necesidad económica aquí. El problema no se plantea con mayor firmeza, porque las clase medias abortan en condiciones de seguridad. Desgraciadamente las garantías avanzan no porque se afectan a los más vulnerables, avanzan porque se afecta a quienes están en condiciones de hacerse escuchar y salir en los medios. Si uno las intenta hacer avanzar porque afectan a los de abajo se dice que se protegen criminales, etc.”, sostuvo Zaffaroni.

Cárceles

“En materia de privación de la libertad hay muchos problemas sin resolver. Tenemos que reducir al mínimo la institucionalización de menores y adultos. Los menores están en una etapa evolutiva diferente, pero los institutos de menores son cárceles también. La institucionalización es siempre deteriorarte, en una etapa evolutiva de menores, la marca es menor”, sostuvo y agregó: “El sistema penal es aberrante en todo sentido, el máximo de aberración es cuando se hace con niños y adolescentes, allí se manifiesta más la crueldad y la contradicción. Pero no por un cambio cualitativo, en los menores se prepara la carrera criminal de los adultos. En realidad, la situación carcelaria en el país, en las cárceles federales, hoy por hoy no presenta una situación de gravedad -comparativa- como informes, como el que indica que el 70% de los presos, son torturados. Eso si no se denuncia, suena más a manifestación política que a una cuestión jurídica. El mayor problema lo tenemos en el conurbano bonaerense”.

“EE UU siempre tuvo un nivel de presos que son la media mundial. Desde 1880 eso empieza a subir y se dispara, y llega a hoy al más alto índice de encarcelados del mundo. Casi 5 millones de personas hoy están controladas por el sistema carcelario y generó una industria que contiene laboralmente a 10 millones de personas. Esto es un negocio, donde representantes van a diferentes países a ofrecer l

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