Dura condena al ex novio de Nadia Palacios

La Cámara Sexta del Crimen condenó ayer a 19 años de prisión a Luis Ramón Paschetta, acusado como autor responsable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en perjuicio de su ex novia, la joven Nadia Palacios.
Asimismo, bajo la figura penal de encubrimiento agravado, fue sentenciado a seis años Ariosto Martín Leguizamón, el último novio de la joven y padre de una niña de ambos. Este último fue acusado por el tribunal -presidido por Daniel Ottonello, con los vocales Alberto Crucella y Julio Guerrero Marín y los jurados populares escabinos Alejandro Guita y Baltazar Germán- de ser quien abandonó el cadáver de la víctima en la Ciudad Universitaria de esta capital, tras lo cual se ocupó de borrar las huellas del homicidio que quedaron en su automóvil.
El veredicto del tribunal se acercó considerablemente a lo que había solicitado el fiscal de cámara en sus alegatos, Marcelo Altamirano, una pena de 20 años para el ex novio de la joven y seis para Leguizamón.

Confesión

A lo largo del debate, concretamente en la segunda audiencia, Paschetta, de 23 años, confesó ser el autor de los disparos que terminaron con la vida de su ex novia. En esa oportunidad, trató de explicar su actitud como un hecho de arrebato o desborde emocional, frente a la negativa de Nadia de continuar la relación amorosa que habían mantenido tiempo atrás.
A juicio del abogado de Paschetta, Walter Ferrero, tanto el Tribunal como el fiscal debieron haber considerado que su defendido confesó el crimen, y entonces no castigarlo con una pena tan severa.

Hechos

Según la acusación, la noche del 23 de abril de 2006, Paschetta fue a barrio BellaVista para encontrarse con Leguizamón y con Nadia Palacios.
El propósito de la reunión, para Paschetta, era tratar de reanudar la relación sentimental con la joven, que por entonces había vuelto a ser pareja de Leguizamón y con quien además tenía una hija de poco más de un año de edad.
Cuando llegó al lugar, Paschetta comenzó a discutir con Leguizamón, le pidió que hiciera bajar del auto a Nadia, que permanecía sentada en el automóvil Ford K. En ese momento y como éste se negó, Paschetta se aproximó al asiento donde se hallaba la joven y, tras un intercambio de palabras, sacó una pistola y le efectuó varios disparos. A pesar de que Leguizamón lo tomó por atrás, logró zafar y volvió a efectuar un nuevo disparo contra la muchacha, alcanzándola con un proyectil que atravesó previamente el vidrio de la ventanilla del vehículo.
Paschetta se retiró inmediatamente del lugar, mientras Leguizamón subió a su auto y trasladó el cuerpo de Nadia hasta barrio Nueva Córdoba, donde lo abandonó.
Acto seguido, fue hasta un taller de chapa y pintura donde trabajaba, procediendo a limpiar el vehículo de sangre y cambiar los vidrios rotos.

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