Dos testigos declararon y beneficiaron al fiscal Moll

El juicio de destitución contra el fiscal de Corral de Bustos, Raúl Moll, se reinició ayer con la declaración de dos testigos que beneficiaron al cuestionado representante del Ministerio Público, acusado de mal desempeño y morosidad.
La audiencia de debate se abrió con planteos de la defensa a cargo del abogado Alejandro Zeverín -la mayoría ya expuestos en audiencias anteriores – y el reclamo insistente para que se le practiquen las pericias psicofísicas a Moll, que fueron ordenadas la semana pasada por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial, pero que finalmente no pudieron concretarse.
Rechazado los requerimientos defensivos, excepto la realización de la pericia sobre lo cual no resolvió el tribunal, comenzó la ronda de declaraciones. En primer término, con la policía Viviana Gramajo y, posteriormente, con el testimonio de su esposo, el funcionario judicial, Oscar Zárate.

Gramajo, quien se desempeñaba como Comisario de Corral de Bustos cuando ocurrió la pueblada que terminó con la quema de los tribunales de esa ciudad, calificó al acusado como una “buena persona” y aseguró que aquel incidente se originó en un pedido de justicia que iba dirigido al juez Jorge Farías y no contra Moll.
Respecto del desempeño funcional del fiscal, la mujer indicó que “era bueno”. Remarcó que siempre lo veía concurrir a tribunales a las 8 de la mañana o minutos antes de esa hora y que todos los requerimientos que le planteaban eran respondidos correctamente. Asimismo, Gramajo destacó que fue Moll uno de los últimos en retirarse del juzgado de Corral de Bustos en aquella pueblada y dijo que fue él en persona quien atendió a un grupo que representaba a los manifestantes.

Buen desempeño

En el mismo sentido, declaró el esposo de Gramajo, Oscar Zárate, quien se desempeñaba como prosecretario de Moll al momento de ocurrido los hechos. Zárate calificó al acusado como una persona “expeditiva, “un fiscal de puertas abiertas” y “apto” para el cargo. A modo de ejemplo, recordó que Moll quedó primero tras rendir un concurso para fiscales federales en Villa María.
Respecto de la productividad de la Fiscalía, el testigo advirtió que, si bien, él no estaba a cargo del relevamiento de estadísticas, nunca escuchó quejas, ni tampoco recibió de los abogados presentaciones de pronto despacho, que le hicieran presumir sobre algún tipo de morosidad en la instrucción de las causas.

Un cuarto intermedio y el diálogo entre los testigos

La audiencia había pasado a un cuarto intermedio, había declarado la policía Viviana Gramajo y era el turno de su esposo, el prosecretario, Oscar Zárate.

Al reanudarse el debate tomó la palabra el fiscal General Darío Vezzaro, quien advirtió al jury que los testigos -contrariando las normas- se habían comunicado entre sí. “Zárate le consultó a su esposa qué era lo que le había preguntado Zeverín (..); me preocupa sobre todo teniendo en cuenta que es un funcionario judicial y sabe cuáles son las reglas”, remarcó el jefe de fiscales.

La vocal d

Artículos destacados