Dichos de empleado jerárquico no prueban la injuria de otro

Se rechazó el recurso de la parte demandada, al valorarse que la imparcialidad del testigo en el pleito estuvo condicionada.

La Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo determinó que la declaración testimonial de un empleado jerárquico no es suficiente a los fines de acreditar la injuria imputada a un trabajador, pues su imparcialidad en el pleito está condicionada.
A su turno, la demandada recurrió el fallo de primera instancia y cuestionó que el juez a quo concluyera que no se acreditó el hecho con el cual justificó el despido del actor.
La apelante sostuvo que la prueba fue idónea, ya que el testigo estuvo en el lugar donde se concretó el suceso reprochado y dio suficiente razón de sus dichos.

No obstante, la Alzada confirmó la procedencia de las indemnizaciones al valorar que la firma no probó la conducta injuriosa que le imputó al dependiente, consistente en no haber registrado el consumo de una bebida en una de las mesas que atendía ni ingresado la suma que debió percibir.
Además, precisó que en la comunicación del despido no le imputó el hecho al actor ni acreditó la confección de sumario alguno que le permitiera ejercer su derecho de defensa.

Daño moral
En tanto, admitió el rubro daño moral, subrayando que si bien prevalece el criterio básico de que las tarifas legales del derecho laboral comprenden todos los perjuicios materiales y morales, hay cierto margen en determinadas situaciones en las cuales con motivo o en ocasión del despido se inflija al trabajador una ofensa que, por sus características y peculiaridades, exceda el presupuesto subyacente en aquéllas.
Así, juzgó que al denunciar al empleador por la supuesta comisión de un ilícito la demandada lo expuso a una situación que afectó su dignidad y su honor.

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