Colocador de piercings no tenía relación laboral

Al surgir de la prueba testimonial que un colocador de piercing se desempeñaba de manera autónoma e independiente, sin estar sujeto a órdenes, directivas ni horarios, la Sala 4ª de la Cámara del Trabajo de Córdoba le negó que tuviera vínculo laboral con el propietario de un local de venta de ropa, que ofrecía su servicio.

En el pleito, Germán Andrés Salibi pretendió ser indemnizado por Juan Carlos López, al sostener que sus tareas se desarrollaron bajo dependencia laboral sin estar registradas. Por su parte, el demandado adujo en su defensa que Salibi era un trabajador autónomo.

Con ese entorno, el tribunal integrado por Mario Ricardo Pérez advirtió que conforme a los dichos de los testigos, “en modo alguno pudieron las partes estar unidas por un contrato de trabajo”.

En ese sentido, se subrayó que “testigos del actor resultaron ser todos ‘ocasionales’ y dan cuenta de la mera colocación de los piercings que adquirieron en el local del demandado por parte del actor”.

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Por el contrario, el vocal tuvo por cierto que “Salibi, al igual que Fisher y Molina -quienes eran sus colegas en el rubro-, se dedicaba de modo independiente -esto es, exclusivamente por su cuenta y riesgo-, a la colocación de piercings, en cualquiera de los locales que requiriera sus servicios, siendo conocido como ‘Bora’ en el ambiente”.

Asimismo se añadió que el actor “hasta en una época en que presuntamente pretende haber prestado servicios con exclusividad para el demandado, tenía su propio local ubicado en Avda. Gral. Paz 70 – L 8 (abajo), tal cual luce en la ‘tarjeta’ acompañada como prueba y reconocida por los testigos a quienes se exhibió”.

Coincidentes
Por ello, el juez Pérez consideró que “veraces y de todo punto coincidentes han resultado los dichos de los testigos de la parte demandada -en especial Fisher, Luna Geminiani y Peralta-, en tanto han afirmado que el actor era un ‘artista’ en lo suyo, totalmente independiente y brindaba sus servicios -cuyo precio él imponía- en donde se lo requiriese, sin estar sujeto a órdenes ni directivas y menos a horario alguno”.

Por ello, la Sala concluyó: “Salibi -conocido en el ambiente profesional como ‘Bora’-, fue en todo momento en su relación respecto de López, un trabajador autónomo”.

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