Viviendas sin barreras, por un diseño accesible a todos

Por Carolina Klepp
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En Argentina, el 7% de la población tiene alguna discapacidad permanente; en números absolutos: 2.176.123 personas. En una de cada cinco viviendas cordobesas vive uno de ellos. Sin embargo, esa cifra no incluye a los miles de discapacitados que dejan los accidentes automovilísticos y de todo tipo, una cifra latente que crece día a día.
Marisa Vitabile es una de las tantas que se salvó de un accidente de tránsito donde perdió una pierna. Se acababa de recibir de arquitecta y, a partir de esa vivencia personal, empezó a “ver y conocer” las barreras arquitectónicas. Transformó la ira y la bronca que le ocasionan los obstáculos de la ciudad en “Viviendas sin barreras”, una investigación que concluye con una serie de recomendaciones para el diseño de casas accesibles.
“Es un material para el resto de los arquitectos porque no hay una conciencia de lo que es la accesibilidad, es decir, de aquello diseñado para todas las personas, discapacitadas y no discapacitadas, gordos, flacos, embarazadas, algo que debe ser una premisa de diseño entre los profesionales”, explica Vitabile.
Después de entrevistar a ciegos, sordos, usuarios de sillas de ruedas, de muletas, elaboró una especie de manual con lineamientos prácticos y técnicos para el diseño de espacios libres de impedimentos.
En general, lo que pretende la mayoría de los discapacitados es tener garantizada la autonomía en sus quehaceres cotidianos. Al respecto, los problemas más graves se encuentran en el núcleo de la cocina y el baño, apuntó la arquitecta que relevó construcciones no sólo de casas particulares, sino también de planes provinciales y municipales.
“La discapacidad que mayor espacio requiere dentro de la vivienda es la motriz y sobre todo para los que se mueven en silla de ruedas”, ejemplifica quien se ayuda con un bastón para caminar y ya adaptó los muebles de su propia casa.
Del total de discapacitados, el 39,5% sufre un impedimento para movilizarse. Algunas de las demandas de esa franja respecto de los obstáculos más frecuentes son:
– Cocina: la mayoría de los entrevistados planteó la necesidad de alturas diferentes con respecto al plano de apoyo de la mesada, a partir de sus posibilidades de alcance. (Ver cuadro de recomendaciones)
Otra de las dificultades recurrentes competen al desplazamiento. Girar, cambiar de dirección, abrir puertas, requieren espacios amplios para maniobrar. En tanto que para facilitar el uso y por seguridad, los artefactos de cocina y calefón deberían ser con encendido electrónico.
– Baño: en general se solicita mayor dimensión para la aproximación al inodoro, altura adecuada y ubicación de apoyos para facilitar el traspaso. Además, sugieren la colocación de lluvia de mano, perillas y botón de luz al alcance del discapacitado.
Entre las conclusiones de la publicación -que pudo concretarse gracias al apoyo de la Facultad de Arquitectura de la UNC y del Colegio de Arquitectos-, Vitabile advirtió que en Córdoba “se desconoce e ignora la existencia de las normativas vigentes de accesibilidad al medio físico, de alcance nacional, provincial o municipal, como lo observamos en la realidad de las viviendas relevadas”. Finalmente, considera que si bien es incumbencia de los gobiernos la resolución y contralor de la normativa, los arquitectos deben conocerla y aplicarla al diseñar.

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