Violencia: «Hay que ponerse en lugar del otro y denunciar»

Cada año, más de 1,6 millones de personas pierden la vida y muchas más sufren lesiones no mortales como resultado de la violencia interpersonal, colectiva o autoinfligida. En conjunto, la violencia es una de las principales causas de muerte en todo el mundo para la población de 15 a 44 años de edad. En Córdoba, las cifras de violencia familiar son alarmantes a la luz de las más de 50 denuncias por día que está receptando la Justicia, sin contar aquellos casos que no logran llegar a tribunales.
Con estas cifras que dimensionan el flagelo, la certeza de que es posible prevenirlo y disminuir sus efectos y que es imperioso “ponerse en el lugar del otro y denunciar”, la abogada Mónica Ferreyra anticipó a Comercio y Justicia algunos de los ejes que, a partir del viernes, coordinará en la Diplomatura en Prevención y Tratamiento de la Violencia que lanza la Universidad Blas Pascal (UBP).

La letrada y ex coordinadora de la Casa de la Mujer y el Niño Violado del Consejo de la Mujer de Córdoba, explicó que la nueva capacitación -de modalidad a distancia- surgió ante los altos niveles de agresión familiar y sexual y la necesidad de capacitar a profesionales y agentes sociales para poder abordar esta problemática.
“Es fundamental que los ciudadanos sepan sus derechos, que los funcionarios públicos y los profesionales sepan sus obligaciones frente a la denuncia o al conocimiento de este tipo de hechos. Hay que ponerse en el lugar del otro y denunciar. Cuando aquí salió la ley de Violencia Familiar no hubo una capacitación suficiente sobre cómo tomar las denuncias, dónde se pueden hacer e incluso hay quienes no saben que pueden hacerlo de manera anónima, pero hay que involucrarse. Hoy más que nunca hay que animarse a actuar”, señaló.

“Niño testigo”

Según Ferreyra, los más afectados son las mujeres y los niños y, en el último caso, no sólo a través del maltrato por acción, sino también por omisión.
“No sólo cuenta aquella violencia que deja secuelas físicas sino también aquella que se ejerce por abandono u omisión. También está la violencia emocional y lo que ahora denominamos el “niño testigo”, aquél que es víctima de las peleas entre padre y madre”.

La diplomatura busca ofrecer una visión multidisciplinaria de los alcances de la violencia y sus consecuencias desde la medicina, sociología, historia, antropología, género y derecho; esencialmente con el fin de fomentar un efecto multiplicador en la formación de profesionales capacitados en la atención del fenómeno.
“En este momento los que han demostrado mayor interés provienen del Poder Judicial, de la Policía y docentes, pero está abierta también a psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, médicos, personal de Centros de Salud, funcionarios públicos, Ministerio Público, abogados, organismos académicos, estudiantes de postgrados con proyectos relacionados al tema y público en general”, concluyó.

CONTACTO

Inscripciones: UBP Lima 363, teléfono 4144555 interno 422/425, o Campus, teléfono 4

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