Verano: la estación para prestar atención al cuerpo y marcarse nuevas metas

Con el verano llegan las vacaciones y con ellas, más tiempo para dedicarse a uno mismo, como así también mayor exposición del cuerpo, lo que para varios trae aparejado un cúmulo de preocupaciones para poder bajar de peso antes de calzar el traje de baño. A pesar de esto, el momento parece ser el ideal para emprender una dieta y plantearse nuevos objetivos en materia de salud.

Así lo considera Susana Aranda, nutricionista del Sanatorio Diquecito, quien sugiere una serie de recomendaciones alimentarias orientadas al descenso de peso e ideales para aplicar durante el verano, tomando en cuenta que el tipo de alimentos que se suelen consumir en épocas de calor pueden ayudar a recuperar la línea.

– ¿Cómo aprovechar positivamente el verano para cuidar el cuerpo?
– El verano es la estación del año en la que habitualmente nos proponemos recuperar el tiempo perdido con relación al cuidado de nuestra salud y nuestra apariencia. Esto puede explicarse generalmente en dos puntos particulares: el hecho de que en esta época del año estamos más en contacto con nuestro cuerpo, descubriéndolo después del largo invierno; y el hecho de que el final de un año y el comienzo de uno nuevo inyecta en nosotros el deseo de proponernos nuevas metas.
Si bien entendemos que lo ideal es nunca descuidar este aspecto de nuestra vida, creemos también que siempre es bueno recomenzar y no dejarse ganar por la rutina.

– Por ejemplo, en materia de alimentación
– Debemos aprovechar que la alimentación en esta estación del año se ve favorecida por la presencia de mayor variedad de frutas y verduras, sumado esto a que el calor lleva a menos hambre, más sed y más apetencia por alimentos livianos de gran contenido acuoso.

– ¿Qué recomienda?

– La alimentación en el verano debe ser rica en agua, frutas, verduras, carnes magras, pastas y legumbres, entre otras.
La tradicional cantidad de dos litros diarios de agua que se sugiere consumir debe ascender en el verano a tres litros (como mínimo), como consecuencia de las pérdidas corporales debido a las elevadas temperaturas y exposición solar. En este sentido cabe destacar que nos referimos específicamente al “agua” y no al líquido aportado por gaseosas o jugos dietéticos, que si bien son bajos en calorías, no dejan de ser bebidas ácidas y con alto contenido de aditivos químicos.
El aporte de frutas debe ser de al menos tres unidades diarias, incorporando algún cítrico y combinando colores. En lo posible deben consumirse frutas frescas y enteras. Por otro lado, diariamente deben ingerirse entre dos y cuatro porciones de diferentes vegetales crudos y cocidos, también incluyendo la variedad de colores, ya que eso nos aporta la variedad vitamínica. Una de las comidas principales del día debería ser sólo a base de vegetales. Recordemos que todos ellos son buenos y no hay ninguno que esté prohibido por cuestiones calóricas. Mientras menos cocción y procesamiento tengan, mejor.

– ¿Y respecto al consumo de carnes y pastas?

– Todas las variedades de carnes (rojas y blancas) de las que se pueda quitar la grasa visible, son ideales para incluir como una alternativa, pese a que no es indispensable comerlas diariamente ya que se pueden reemplazar por el huevo y las legumbres. En esta época del año las pastas toman la variedad de preparaciones acompañadas con verduras, ya sea calientes o en ensaladas (ej: tallarines con brócoli o ensalada de tirabuzones con choclo y zanahoria rallada). Hay que evitar las

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