Una necropsis del planeta Tierra

Una visión pesimista sobre el futuro de la humanidad, mientras se queman el Amazonas y la selva de África

Una muestra pictórica que une la ciencia y el arte y augura un futuro sombrío para el planeta si no se revierte el cambio climático global, se inauguró recientemente en la capital mexicana y generó gran impacto.
La exposición, titulada elocuentemente como «Nekrós Opsis» (Expediente Tercero), se expone hasta el 15 de octubre en el Museo de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el principal ateneo público del país, en el tradicional barrio Santa María la Ribera, al norte de la capital.
En la muestra aparecen imágenes perturbadoras e inquietantes sobre paisajes sin vegetación donde se esparcen huesos y cráneos de personas y animales, rostros impactantes de monstruos al estilo de películas de horror de Hollywood e imágenes que remiten al “ecocidio” que asoma en el horizonte del planeta.
La muestra, que alude a una especie de distopía post apocalíptica, reúne el trabajo de 47 artistas decididos a contribuir con sus creaciones a la toma de conciencia porque consideran que está en juego la civilización humana.
Detrás de su visión pesimista sobre el futuro, asoman luces de esperanza: todavía se puede rescatar al entorno de la amenaza de la depredación que pende sobre la cabeza de los seres humanos como una Espada de Damocles.

28El conjunto de dibujos, pinturas, grabados, evidencias óseas y transparentadas de vertebrados y objetos en esmalte vítreo fue curado por el cineasta venezolano César Oropeza con el apoyo del Programa de Exhibiciones Superficie Arte y Art Vórtice.
El concepto de la exhibición fue inspirado, de acuerdo con Oropeza, por los estudios complejos de anatomía realizados por Leonardo Da Vinci y la estética contemporánea del famoso diseñador y artista visual H.R. Giger.
«Nekrós Opsis es arte con intención de generar conciencia y detener el deterioro irreversible del planeta a través de la erradicación del desmedido consumo, la indiferencia, el neoliberalismo y el avasallante capitalismo», según los organizadores de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 15 de octubre.
«Lo que está en riesgo es nuestra posibilidad de un futuro de manera consciente, constructiva y creativa. En este punto convergen el arte y la ciencia», señaló Salvador Moreno, uno de los participantes.
El artista advirtió que «si no evolucionamos creativamente y de la mano del planeta no estaremos evolucionando».
Otros creadores son Aline Duhart, Alejandro Montoya, Alma Domínguez, Dulce Chan y Denis Jockmans, entre otros.
La muestra adquiere otra relevancia en momentos en los que los incendios en el Amazonas concentraron la atención mundial.
El fuego que devasta buena parte de la selva en Brasil y Bolivia tendrá graves consecuencias para el planeta como el incremento del calentamiento global, la pérdida de agua y la extinción de especies.
Así lo destacó la especialista colombiana Laura Mantilla.
«No se dará abasto para recuperar los daños del Amazonas porque los que hoy están sucediendo son irreversibles y podrían demorarse 200, 300, 500 años, o más, para recuperar un ecosistema como este», comentó.
Los fuegos en la selva amazónica brasileña se extienden y están enmarcados por las controvertidas declaraciones del presidente Jair Bolsonaro, pero en África los incendios son todavía más extensos. Los focos de fuego en el continente africano se concentran en Angola y en la República Democrática del Congo, donde se registran 6.902 y 3.395 incendios respectivamente en la actualidad, según muestran los satélites de la NASA. En el Amazonas brasileño los focos son 2.127.
La selva de la cuenca del Congo es comúnmente comparada con el «segundo pulmón verde» del planeta después del Amazonas y tiene una superficie de unos dos millones de kilómetros cuadrados en varios países.
La mitad de ese espacio verde está en la República Democrática del Congo, y el resto en países vecinos: Gabón, Congo, Camerún y República Centroafricana.
Al igual que el Amazonas, las selvas de la cuenca del río Congo absorben toneladas de CO2 en sus árboles y turberas, y son santuarios de especies en peligro de extinción, como los elefantes de bosque o los grandes simios.

De todas maneras, para Denis McClean, portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para la prevención de desastres (UNISDR), los incendios de el Amazonas y los de África no pueden compararse, porque no se puede decir con precisión cuál es la naturaleza de los fuegos en el continente africano, o cuán grandes o pequeños son».
Aunque el mismo McClean reconoció que los incendios tienen un origen vinculado a prácticas humanas de deforestación. «Son un método de agricultura tradicional para muchas comunidades campesinas de bajos ingresos», afirmó.
Un estudio de la Agencia Espacial Europea (ESA) que se dio a conocer este mismo año, a finales de febrero, relata que África Subsahariana alberga aproximadamente el 70% del área quemada en el mundo. El reporte detalla que esta problemática contribuye con un 25-35% de emisión de gases de efecto invernadero como consecuencia del humo que generan los incendios.

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