Se vienen los psicólogos económicos

Hay problemas emergentes en la sociedad que hoy no se ven y van a generar requerimientos de profesionales. Ajustar la currícula, tanto en materia disciplinar como frente a las demandas del mercado del trabajo, es uno de los tantos desafíos que se plantea Patricia Altamirano, la reelecta decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba, que acaba de asumir su tercer mandato frente a la unidad académica. En diálogo con Comercio y Justicia, vaticinó al menos tres campos laborales que se abrirán o crecerán para los futuros egresados: el de la psicología económica, el ejercicio interdisciplinar en el área judicial y la actuación en el campo de la salud comunitaria.
“La psicología económica es un ámbito emergente. Con las crisis internacionales, de acá a diez años, intuyo que los profesionales también empezarán a ser demandados en este espacio para conocer el perfil de aquél a quien se le entrega una tarjeta o un crédito. Frente a la crisis, la toma de decisiones cuando se otorga un crédito o una tarjeta comenzará a requirir de psicólogos”, sostuvo Altamirano.

Otro de los espacios en crecimiento para la actuación de los profesionales es el de la medicina comunitaria. En este sentido, la decana afirmó que desde el Ministerio de Salud están requiriendo la incorporación de psicólogos en los equipos interdisciplinarios para los proyectos de prevención de líneas comunitarias. “Antes no sucedía y ahora hay demandas específicas”, celebró.
Asimismo, destacó que la nueva ley de Protección Integral de la Infancia, que deroga la norma de patronato y obliga al Estado a ejercer las responsabilidades y garantizar los derechos de los menores, al igual que la Ley de Violencia Familiar, abrieron otros campos para los psicólogos “al cristalizarse los problemas de la sociedad”
“El área jurídica es otra de las que está creciendo en pedidos de psicólogos. Desde el Ministerio de Justicia de la Provincia se están solicitando unos 40 estudiantes para las prácticas profesionales (sobre todo en el área de violencia familiar) y también el Poder Judicial está requiriendo profesionales. El ámbito judicial es un área emergente para la reflexión de nuestra currícula”, adelantó Altamirano.

En este sentido, agregó que en los próximos tres años espera poder llevar a cabo algunos proyectos estratégicos para la Facultad, centrados en su mayoría en el cambio curricular, en el desarrollo de áreas de extensión que, hasta ahora, se han venido sosteniendo de manera latente y, fundamentalmente, en aquellos aspectos vinculados con la investigación.
Asimismo, la docente reconoció que mantiene una deuda pendiente con los egresados y piensa instaurar para ellos “una especie de observatorio sobre el mercado del trabajo y no generar profesionales para el siglo 19”.
En el balance de sus gestiones anteriores recalcó el incremento de cargos docentes con su correspondiente incidencia en la calidad académica, así como la implementación de programas de atención a los estudiantes con dificultades para sostenerse en la carrera (Profip) y la optimización de los procesos administrativos.
No obstante, Altamirano consideró que, como una de las facultades más jóvenes de la Casa de Trejo, aún queda mucho por hacer y crecer para estar a la altura de lo que la sociedad demanda de los psicólogos. Actualmente, en esa unidad académica cursan 11.000 estudian

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