«Se genera inequidad entre el contribuyente urbano y el rural»

El Gobierno provincial presentó esta semana ante la Unicameral su proyecto de Presupuesto para el próximo año. Incluyó en él una propuesta de reforma impositiva, cuya implementación impactará sobre la actividad productiva y mercantil. En diálogo con Comercio y Justicia, el economista Daniel Semyraz consideró que la suba prevista en Ingresos Brutos sobre la actividad mayorista “tendrá un efecto cascada” sobre el resto de la cadena comercial y que el tratamiento diferenciado en el Impuesto Inmobiliario genera “inequidad entre un contribuyente urbano y otro rural”. Por último, estimó que la posibilidad de emisión de cuasimonedas “se diluyó bastante” por el alivianamiento de la situación que generaron los cambios en la Ley de Responsabilidad Fiscal.

– ¿Cuál es su análisis de las modificaciones impositivas planteadas por el Gobierno provincial junto al Presupuesto 2010?
– Lo más objetable de la suba de impuestos planteada es la forma en la cual se realiza. Se basa muy fuertemente en incrementar Ingresos Brutos, un impuesto que tiene un efecto cascada y genera una fuerte distorsión en la actividad económica. Además, al hacerse un ajuste de los mínimos fijos mensuales, una enorme cantidad de pequeñas unidades productivas se verán obligadas a comenzar a tributar montos que han sido incrementados sustancialmente por encima de la inflación, de modo tal que se genera una fuerte distorsión que perjudica a las empresas más pequeñas.
Por otra parte, el aumento en la alícuota de Ingresos Brutos sobre la actividad comercial mayorista generará consecuencias muy profundas sobre el resto, porque repercutirá sobre toda la cadena de intermediación posterior (agentes, representantes, distribuidores), hasta llegar al comercio minorista y al consumidor final. De modo que esto va a generar seguramente un efecto distorsivo significativo.

– Otra alza importante se prevé para el Inmobiliario Urbano. ¿Cuál es su opinión al respecto?
– Con relación a este tributo, no está mal que se ajusten las bases tributarias. Que el valor de la propiedad esté acorde al precio de mercado del inmueble es un tema de justicia y de equidad. Lo malo es haber estado muchísimo tiempo sin hacerlo y después tratar de corregir todas esas distorsiones de golpe y de una sola vez, como ocurrió en la Municipalidad de Córdoba. El problema, entonces, es que no se trabaja con una estrategia tributaria de largo plazo, mediante la cual se busque mantener permanentemente las bases tributarias actualizadas.

– La Provincia no realizó cambios importantes en el Inmobiliario Rural y eso fue objetado por algunos sectores. ¿Cómo analiza esa decisión?
– Es cierto, no aumenta la presión impositiva para el campo, lo único que se plantea es la eliminación de un beneficio tributario que este sector tenía el año pasado, por el cual no pagaba la quinta cuota del Fondo de Desarrollo Rural. Algunos dicen que esto implica una suba de 25%, pero en realidad la presión tributaria no aumentó, porque el impuesto no se modificó. Esta situación genera un proceso de desigualdad o de inequidad entre un contribuyente urbano y un contribuyente rural: a uno se le actualiza el valor de la propiedad y se le aumenta la carga impositiva y al otro la carga impositiva se le mantiene constante. De esta manera, el beneficio que surge de ajustar los valores de las propiedades se obtiene a medias.
Las propiedades inmobiliarias -tanto las urbanas como las rurales- permanentemente deberían, en la base tributaria, mantener un valor acorde con su realida

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