«Pretendemos que las empresas se involucren con la realidad de los más desprotegidos»

“Un Techo para mi País” es una asociación civil sin fines de lucro, conformada por jóvenes voluntarios, que nació en 1997 en Santiago de Chile como un proyecto de alumnos universitarios. Sus promotores buscaron integrar voluntarios de distintas carreras y universidades para construir 350 casas en el sur de ese país. Se trataba de un proyecto puntual, sin visión de futuro. Pero dado el éxito de la iniciativa, se conformó un grupo estable de trabajo.
A mediados de 2001 comenzó la expansión internacional. Los desastres naturales en El Salvador y luego en Perú marcaron el inicio del proyecto “Un Techo para mi País”, que finalmente se implementó en 2002 y que actualmente involucra a nueve países de Latinoamérica.
En octubre de ese año, un grupo de representantes para Chile visitó Argentina, merced al contacto de una estudiante chilena de la Universidad Nacional de Córdoba, y a mediados de diciembre se consolidó un grupo de trabajo con el objetivo de construir las primeras 16 viviendas en Jesús María.
“En Córdoba hemos trabajado en más de ocho asentamientos: Costa Mirizzi, Sangre y Sol, El Tropezón, La Tela, Villa Martínez, Villa El Nylon, Cooperativa Atalaya, Los Galpones, Bajo Pueyrredón, Campo de la Rivera y La Lonja, entre otros de la ciudad, y en el interior, en Jesús María y en Río Cuarto. Y ya contruimos más de 200 casas”, comentó a Comercio y Justicia el director social de la ONG en Córdoba, José Coppari Gigena.
“Ahora buscamos que las empresas se involucren. La relación con nosotros como ONG simplemente es el medio; el fin es que las empresas se involucren con la realidad social de los sectores que están más desprotegidos. A partir de eso, los caminos que se abren son múltiples y las posibilidades que tienen las empresas para desarrollarse dentro del programa de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) son infinitas”, aseguró el directivo.

– ¿Ese es el objetivo del año?
– Efectivamente: lograr la asociación con la empresa; es decir, nosotros no estamos pidiendo que la empresa done y punto. Lo que proponemos es que, así como trabajamos en conjunto con las familias en los asentamientos a través de un modelo no asistencialista, queremos trabajar juntamente con las empresas, lo cual acarrea mucho más que las donaciones. Implica involucrar a la firma en el marco de una problemática social, a sus empleados a través de programas, acompañamiento de marca. Porque es importante que las empresas sepan que son los agentes clave en la transformación de un modelo social.

– ¿Cómo se trabaja concretamente con la empresa?
– Lo llamamos “Construcción con las empresas”. Es un programa que consiste en que los empleados destinen un fin de semana para construir casas junto a las familias en los asentamientos. Así se generan dinámicas de grupo y surgen otras actividades que nacen de los mismos trabajadores, como organizar colectas o eventos para recaudar fondos, generar programas de financiamiento para planes educativos, de salud. Así también se capacitan empleados para ser voluntarios de estos nuevos planes.
El modelo de trabajo de “Un Techo para mi País” consta de tres etapas: 1) Construcción de una Vivienda Mínima de Emergencia de 18 metros cuadrados, a partir de paneles prefabricados por una cuadrilla de voluntarios, con ayuda de la familia beneficiada que aporta $ 400 para su edificación. Si bien satisface una necesidad básica inmediata, el principal objetivo es pe

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