Poderes y gremios son reacios a la negociación colectiva

Pasado mañana se dará el puntapié inicial en materia de paritarias en el Estado provincial, cuando se sienten a la mesa de negociaciones los representantes del gremio de los Judiciales (AGEPJ) y las autoridades del Poder Judicial, bajo el arbitraje del titular de la Secretaría de Trabajo, Omar Sereno. En ese momento, en ese campo, cada uno esgrimirá sus estrategias en la primera audiencia de este tipo en la historia laboral cordobesa. Uno de los hacedores de esta discusión colectiva en Córdoba es el ex secretario de Trabajo de la Nación, Jorge Sappia, quien aseguró: “Es un motivo de orgullo colectivo e individual para mí que esto se efectivice. Colectivo, pues de pronto en la provincia se aplica una norma que es necesaria y que puede llegar a ser de una gran utilidad y es motivo de orgullo que colectivamente se negocie. Además, es motivo de orgullo individual, pues fui quien la impulsó”.

– ¿Hay motivos para que esto no se aplicara antes?

– Hay una situación de carácter general en la sociedad y que la expresaría diciendo que no hay conciencia del valor que tiene la negociación colectiva en el mundo del trabajo. No se alcanza a percibir que la fórmula del convenio colectivo de trabajo (CCT), como base para establecer un mecanismo de normatividad y de relación entre empleadores y trabajadores, es el mejor sistema. Es un sistema democrático que representa las opiniones de los sectores involucrados, es un sistema de consenso, pues no se forma un CCT si no es sobre la base del acuerdo, con base en la negociación, y entonces esto permite establecer mecanismos de relacionamiento y de desarrollo de la actividad que, si bien no responden un ciento por ciento a las expectativas e inquietudes de los sectores, representan mayoritariamente una forma de plasmar lo que uno pretende. No hay conciencia del valor de la negociación colectiva.

– ¿Esto pasa en otros países?
– En otros países, principalmente los europeos que sufrieron la guerra, la negociación colectiva tiene un desarrollo importante y nadie se atrevería a prescindir de ella para establecer los modos de relacionamiento en el mundo del trabajo. Aquí nos falta eso, porque además en este país empresarios y sindicalistas tienen una vocación muy fuerte a recurrir al Estado, esperan que el Estado les dé todo. Y al Estado le gusta, cualquiera sea el signo político del gobierno, ser paternalista para manejar las cosas. Entonces, eso hace que no haya una voluntad realmente de negociar colectivamente; esto es muy lamentable y se expresa en muchas cosas en Argentina. Por ejemplo, la actualización de los CCT. Tenemos convenios del año 1975 en el 70 por ciento de distintas actividades del país, éste es un dato que revela la rémora en el tratamiento de las relaciones en el trabajo.

– Entonces, ¿no es un problema sólo de los cordobeses?

– No hay que verlo como un problema local, ni del sector público cordobés, que no se haya negociado colectivamente. En términos generales se incorpora a este panorama general que hay en el país. Panorama que costará mucho revertir. En el caso especial de Córdoba y del sector público, los sindicatos del sector público nunca miraron con buenos ojos la ley 8329. Es más, no la querían y cuando yo, siendo ministro de Trabajo, los convoqué a participar en la discusión de los términos de la reglamentación de la norma, fueron renuentes a la participación, fueron remisos a discutir, alargaron las cosas, no tienen o no demostraron vocación por la negociación colectiva; prefirieron recurrir a la decisión es

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