Partidos políticos, los más afectados por la corrupción

La ONG Transparency International difundió ayer un nuevo informe del Barómetro Global de la Corrupción 2009 en el que, una vez más, presentó las principales conclusiones de una encuesta de opinión entre 73.132 personas de 69 países (la encuesta en Argentina se relevó en noviembre pasado), sobre corrupción en general y las experiencias particulares de soborno. La encuesta, que concreta su sexta edición, evalúa en qué grado se percibe a las instituciones y los servicios públicos clave como corruptos y mide la opinión de los ciudadanos sobre las iniciativas del Gobierno contra la corrupción. Este año, por primera vez, incluyó preguntas sobre el nivel de captura del Estado (forma de modificar normas por parte de grupos de poder o empresas) y la predisposición de las personas a pagar una cantidad adicional a las empresas con conducta transparente.
Las principales conclusiones que aparecen reflejadas en el informe incluido en la página web de la organización Poder Ciudadano, muestran que los niveles mundiales de soborno continúan siendo excesivamente elevados: cerca del 10% del público en general afirmó haber pagado un soborno el año anterior, y quienes se encuentran en una situación más vulnerable son los más perjudicados.

Asimismo, en varios países los casos de soborno menor parecen haber aumentado en lugar de disminuir desde 2005.
En todo el mundo, los ciudadanos comunes no se sienten incentivados por las medidas contra la corrupción de sus gobiernos, y se muestran decepcionados con el sector privado y su aparente injerencia en la política, la captura del Estado y la subversión del interés público. Si bien esta postura escéptica constituye claramente un reflejo de la falta generalizada de transparencia que contribuyó a la crisis financiera que comenzó en 2008, el futuro depara algunas posibilidades positivas.
En la mayoría de los países, los encuestados informaron estar dispuestos a pagar una cantidad adicional a las empresas transparentes. Las empresas deben tener esto en cuenta: la adhesión a los más altos estándares contra la corrupción en las palabras y en los hechos tiene valor para el mercado.

Las percepciones sobre numerosas instituciones públicas siguen siendo negativas. El público continúa identificando a los partidos políticos como la institución más afectada por la corrupción (encabezan la encuesta en Argentina) mientras que las experiencias directas de los encuestados señalan que la policía, seguida por los servicios de administración de tierras y el poder judicial, muestran una mayor propensión a exigir sobornos. Como resultado, las instituciones sociales clave, en especial aquéllas que son vitales para la integridad y rendición de cuentas del Gobierno y para la protección de los derechos de los ciudadanos, se ven comprometidas. Por último, el bajo nivel de denuncia de hechos de soborno resulta preocupante: sólo el 75% de los ciudadanos toma algún tipo de medidas ante hechos de corrupción.

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