Mundo toba y mundo académico

“Nos vendría bien a todos los universitarios ver la realidad en su lugar y cómo desde la academia se puede ser muy útil”. La frase pertenece a Daniel Di Giusto, decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y ahora también director académico de la Universidad Popular Toba que acaba de fundarse en Villa Bermejito (Chaco), conocida como la puerta del Impenetrable.

Lo que comenzó como “abrazos solidarios” de contigentes universitarios que asistían a las comunidades tobas, wichí y pilagá con alimentos y atención primaria de la salud, fue creciendo hasta concretarse en un sueño de aprendizaje para todos: la Universidad Popular Toba, un espacio de educación no formal compartido por aborígenes y académicos.
Tras regresar de la provincia norteña, donde la semana pasada selló la fundación de esta nueva universidad de la mano de Paxi Quillán, kayyen general de la Nación Qom, Di Giusto dialogó con Comercio y Justicia sobre la experiencia y los proyectos para el 2010.

– ¿Cómo es la vinculación entre la UNC y la nueva Universidad Popular Toba?
– Desde la universidad se hiceron varios viajes denominados “abrazos solidarios“, en los que iba gente de Odontología, Medicina, Biología y Agronomía y se llevaba asistencia en salud y provisiones. A partir de esos encuentros se fue gestando la idea de la Universidad Popular Toba, que se trata de educación no formal, que no tiene paralelismo con una universidad formal, pero en la que sí se pueden certificar cursos y capacidades. Hay cientos de universidades populares en todo el mundo y la primera en Argentina se instauró en 1904 en La Boca, también está la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y otras en distintos puntos del país. El coordinador de la Federación de estas universidades es Hugo Juri, ex rector de la UNC.

– ¿Con qué actividad comenzó a funcionar esta nueva universidad?
– La semana pasada certificamos un curso de apicultura, que fue dado por cordobeses, con traductor mediante, porque ellos hablan su propio dialecto.
También armamos un calendario que incluirá cursos sobre otros temas que preocupan a los tobas: el agua, un recurso que allí escasea, y la atención primaria de la salud. En la zona, en el monte, viven entre 12.000 y 15.000 aborígenes tobas, pilagás y wichis.

– ¿Cómo fue la experiencia del primer curso?
– Unos 10 alumnos recibieron el certificado con mucha alegría. Ellos están ávidos de recibir y eso es muy alentador. A su vez, ellos mismos darán sus propios cursos de cestería, por ejemplo.

– Acostumbrados a los acercamientos de distintos sectores interesados, ¿no hubo resistencia cultural de lo que ustedes les proponían?

– Ellos tienen una enorme dignidad y orgullo étnico, también tienen una gran humildad. Han sido receptivos, pero también son cuidadosos. No quieren injerencia de tipo política o religiosa.

– ¿Cuáles son los planes para el 2010?

– Tal vez antes de que termine este año realicemos otro viaje en diciembre, si el clima nos lo permite. Y para 2010 tenemos programados otros cursos sobre apicultura, salidas laborales, agua y salud.

Cabe rescatar que las universidades populares nacieron en París (Francia) en 1898. En Argentina tienen una historia de 100 años pero con los golpes militares se fueron cerrando y hoy se impulsan nuevamente. En un principio, las universidades populares del país buscar

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