Mujeres que construyen la ciudad

“La arquitectura es el punto de partida del que quiera llevar a la humanidad hacia un porvenir mejor”. Lo dijo Le Corbusier, el arquitecto suizo francés, también diseñador, pintor y visionario, que creía en la posibilidad de cambiar el mundo a través de la arquitectura. Su frase ha sido inspiradora y legado en la formación de múltiples generaciones y podría decirse que la sítesis toma cuerpo en nuestra ciudad con la visión de cuatro arquitectas cordobesas que, desde distintos enfoques y con su trabajo diario, buscan darle contenido.
Se trata de María Ortolani, empresaria y coordinadora general del Proyecto Centros de Comercio a Cielo Abierto; Cecilia Conte, especialista e inspectora en Higiene y Seguridad del Trabajo; Clara García Montaño, que además de compartir con el resto el título de arquitecta es socióloga y Stella Mary Fleitas, la primera mujer en llegar a la presidencia del Colegio de Arquitectos de Córdoba (Regional 1). Bajo el título “Mujeres que construyen”, el jueves pasado compartieron sus perspectivas en el Colegio de Arquitectos, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. En ese marco, dialogaron con Comercio y Justicia.

Gestar proyectos, cuidar la vida
“En cualquier proyecto de vida, para una vivienda o una inversión económica, se requiere la intervención de hombres y mujeres, y en la mesa del comitente están hombres y mujeres, no solamente el hombre”, grafica Ortolani, al frente de la firma OCD+A Arquitectos.

Esta profesional, una de las pocas que encabezan empresas desarrollistas, agrega: “La arquitectura es un objeto que se gesta y, en la naturaleza, el rol de la mujer es gestar en combinación con alguien, en este caso, ese hijo se produce y se logra con el cliente, en un trabajo conjunto. La veta femenina está en el proceso de la procreación. En la empresa de arquitectura funciona el proceso de producción a partir de la interacción y el respeto constante”.

A su turno, Conte cuenta que se fue alejando del estricto ejercicio de la arquitectura para integrarse al mundo de la prevención de accidentes y enfermedades de trabajo “porque encontré en eso una orientación más profunda en lo que es la unión de la ciencia y la técnica con lo humano (…) Esto me dio la satisfacción de tener un trabajo que aporta a la defensa de la vida y la salud”.

Nuevas Medidas de Aislamiento/Noviembre

Tanto en su rol como inspectora de la Secretaría de Trabajo provincial, como asesora en la materia, sostiene que la mujer, en esta área, “aporta la sensibilidad, en darte cuenta de que detrás de cada trabajador hay una persona que es papá, esposo, hermano, amigo… y que la pérdida de esa persona es una pérdida social de las capacidades de expresión y manifestación”. Y concluye con la triste realidad de resaltar y hacer reflexionar que “todos los años existen trabajadores de la construcción muertos”.

Sobre la incursión de la mujer en este ámbito, describió que si bien el cuerpo de inspectores que integra está constituido en partes iguales por hombres y mujeres, no le ocurrió lo mismo a la hora de cursar -el año pasado-, la especialización universitaria, donde se convirtió en casi la excepción por su condición de mujer y arquitecta en un aula acaparada por ingenieros hombres.

Ganando terreno
Pero de a poco, las mujeres

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