Mediación familiar con adolescentes de «traductores»

Cada vez son más las familias que recurren a la mediación externa como método alternativo para la resolución de sus conflictos internos. Los problemas de pareja y los enfrentamientos entre padres e hijos adolescentes son las situaciones más repetidas que hoy abordan los mediadores familiares. Y en este último caso, la complejidad de las relaciones y la brecha generacional que existe entre adultos y adolescentes ha requerido que el mediador incorpore la ayuda de un ladero: otro adolescente que se suma al equipo de trabajo y oficie de traductor ante un léxico que, por momentos, se torna indescifrable para los mayores.

Facebook, blogs, photologs, MySpace, Twitter, flogger, emos, son algunas palabras que los identifican y que van cambiando, además, con las inmediatez que caracteriza a las nuevas tecnologías.

Así lo describió a Comercio y Justicia Lino Guevara, director del equipo de mediación familiar de la Fundación Retoño (Buenos Aires), que estuvo en la ciudad disertando en una jornada organizada por la Asociación de Mediadores de la Provincia de Córdoba.

– ¿Cuáles son los principales problemas por los que las familias están requiriendo la ayuda de un mediador externo?

– Hay dos temas prevalentes: el primero es la dificultad con los hijos, particularmente con los adolescentes y el segundo, las dificultades de la pareja conyugal.

– ¿Es la falta de comunicación la principal causa de diferencias con los adolescentes?
– No hay una sola arista, estamos estudiando eso.

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– Cuando llega el mediador al núcleo familiar, ¿qué parte es capaz de ceder antes: los padres o los adolescentes?
– Depende de cómo esté abierto el profesional que atiende. Hay una tendencia general a ponerse de acuerdo con los débiles, en este caso los adolescentes. Los profesionales que atendemos seres humanos tenemos nuestro corazoncito y tendemos a ponernos de ese lado, lo cual perjudica totalmente la posibilidad de responder a la situación. Tampoco da resultado combatir al adolescente.
Ahora, si usted pregunta qué contribuye más a la resolución (de los conflictos), puedo decir que contribuye una buena relación entre los padres y los amigos de los adolescentes problemáticos. También pueden ayudar adolescentes que no sean amigos del chico o la chica, pero que sean voluntarios del lado del equipo profesional; adolescentes que pueden hablar lenguajes especializados, dialectos.

– ¿Hay casos en que los mediadores acuden a la mediación familiar con ese ayudante adolescente?

– Sí. Se busca a un ladero para que forme parte del equipo, para que haga trabajo de traducción.
Hay que comentar también que la mayor parte de las familias resuelven los problemas con sus hijos adolescentes sin ninguna ayuda o con la ayuda natural de su propia tribu, o la ayuda de sus vecinos, o con el grupo espontáneo de autoayuda de padres víctimas de sus hijos adolescentes (risas).

– ¿Emerge un mediador por naturaleza dentro de las familias?
– No como un rol específico, pero todas las familias tienen sanadores, asesores judiciales, mediadores, psicólogos; siempre hay un miembro de la familia que tiene una aptitud especial, sino la humanidad nunca podría haber salido adelante. Aunque no estamos muy seguro de eso…

– ¿Son convocados cuando se llega a la instancia de violencia familiar?

– La violencia está muy frecuentemente en todas las familias. Sea detectada o no, sea vista como motivo de consulta o como objetivo de tratamiento. No es extraño

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