Los jury: la espada de Damocles de los jueces

Abel Fleming es abogado penalista y juez en la provincia de Salta. Desde 2005 preside la Federación Argentina de Magistrados, entidad que nuclea a cerca de 11 mil jueces, fiscales y defensores públicos. En un balance de lo que fue el 2008 y los desafíos que se vienen para el año próximo, Comercio y Justicia dialogó con el representante de los operadores judiciales.

– ¿Qué balance hace del Poder Judicial en el 2008 ?
– Es difícil hacer un balance respecto del funcionamiento de la Justicia argentina, porque el diseño federal varía de una provincia a otra y nos encontramos, entonces, frente a una realidad variada y cambiante. En lo que se refiere a lo que son los aspectos negativos, tengo que decir que a mi criterio se ha retrocedido en la selección de magistrados, con un continuo avance del poder político que ha hecho, en muchos casos, pulverizar el Consejo de la Magistratura. Puntualmente, en este sentido podría mencionar a las provincias de Tucumán y Neuquén. Por otro lado, también hemos detectado como un grave problema la excesiva duración de los jury que ha hecho desnaturalizar su razón de ser. Los jury se han convertido en la espada de Damocles bajo la cual se tiene sometido a un magistrado, debilitando en muchos casos su posición, sobre la base de acusaciones algunas veces infundadas.

-Ustedes elaboraron un informe en el que hablaban de la alta politización del jury cordobés, la más alta del país.
– Sí así es, pero aquí también hay que decir que una cosa es la integración y otra el funcionamiento. En Córdoba, a pesar de la alta polítización en la composición del Jurado de Enjuiciamiento, no hemos recibido denuncias ni reclamo respecto de irregularidades en su funcionamiento, al menos hasta ahora.

– Continúa creciendo la litigiosidad en Argentina, ¿qué se hace frente a esta situación?
– Nosotros venimos detectando con preocupación un crecimiento sostenido de causas, como consecuencia de un aumento de los índices delictivos. Yo sostengo que tiene que haber un pacto entre el sector político con líderes económicos y sociales para evitar que siga creciendo el delito, porque la Justicia no es capaz de resolver esto y todos los esfuerzos que se hacen para brindar un mejor servicio de justicia se terminan licuando. Sobre este punto a mí me parece central poder avanzar en lo que son las soluciones alternativas de conflictos para, de ese modo, reducir la alta litigiosidad. Tenemos que aspirar a la creación de una Justicia simplificada para pequeños asuntos, de menor envergadura, que eviten que después se llegue a la Justicia ordinaria. Nosotros presentamos un proyecto en la Conferencia de Jueces que se realizó en Salta, en el que nos referíamos justamente a esto. Pero para que se ponga en práctica esta medida, se requiere de decisión política y adecuaciones legislativas que permitan que estos procesos se lleven adelante. En Chaco y Corrientes hay planes pilotos que se están llevando a cabo y que están funcionando muy bien. También es importante trabajar con los abogados para reducir las actitudes obstruccionista que ejercen muchos de ellos para dilatar los procesos. Eso contribuiría a reducir la mora de la Justicia

– Hablaba de los aspectos negativos, ¿qué rescata del 2008?
La Justicia ha dado prueba de independencia. La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) ha desafiado en sus fallos al poder político y también, muchas veces

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