«Los empresarios deben poder modificar condiciones laborales»

La gripe A y la crisis financiera son dos de los temas que hoy preocupan a los españoles. En un contexto de recesión, España alcanzó un índice de 17 % de desocupación, lo que significa casi cuatro millones de trabajadores sin empleo. La situación económica golpea duro al país europeo, que está pensando en implementar una profunda reforma laboral que hasta hoy se hace difícil de alcanzar. De visita en Córdoba, el reconocido jurista español,especialista en Derecho Laboral y Seguridad Social, Tomás Sala Franco, dialogó con Comercio y Justicia.

-¿Qué está haciendo el gobierno español para paliar esta situación?
– La crisis ha despertado la necesidad de implementar una profunda reforma laboral. Ocurre que los sindicatos y la patronal no consiguen ponerse de acuerdo y el gobierno ha dicho que no va a intervenir. Los sindicatos tienen miedo al chantaje empresario y prefieren esperar.

– ¿Cuáles deberían ser los puntos sobre los cuales gire esa reforma laboral?
– Son varios, pero para nombrar algunos podría mencionar la necesidad de una mayor formación de los trabajadores y de mayor productividad. Necesitamos en España un nuevo modelo productivo que esté basado no tanto en el ladrillo y en el turismo, sino en otras tecnologías renovables como la nanotecnología o la biotecnología. Además, necesitamos crear un sistema industrial más fuerte y la formación es clave.
El tema de la flexibilidad interna también hay que abordarlo. Los empresarios deben tener la posibilidad de modificar las condiciones laborales de sus trabajadores.

– Pero ello implica una flexibilización del trabajo.
– Hay distintos tipos de flexibilidad: de entrada, interna y de salida. La de entrada es la posibilidad de facilitar a los empresarios contratos más baratos, temporales, a tiempo parcial. En cambio, la flexibilidad de salida es la que permite abaratar el despido, reducir las causas, que sea más fácil despedir y más barato. La otra es la flexibilidad interna, que es la que considero debe concederse al empresario. Es la más razonable y la que menos daño ocasiona. Me refiero a la posibilidad de cambiar al empleado de funciones, de cambiarle las condiciones de trabajo.

Por desgracia, históricamente en España se optó por la flexibilización más peligrosa, que es la de entrada, y me temo que aquí en Argentina también se optó por esa legislación, que en España era del año 1984 y que aquí se importó. Esta flexibilización de entrada es la que permitió que en España llegáramos a tener 35% de empleados temporales, cuando la tasa media en Europa es de 12%. A ello hay que sumarle que estos trabajadores están totalmente desprotegidos, porque los sindicatos ¿a quiénes defienden?, al trabajador fijo, porque ésa es su clientela. A los temporales no los defiende nadie y los empresarios abusan de esa temporalidad. En época de crisis, en Europa se eligió por la flexibilidad interna, se bajaron los salarios pero no se despidió gente. En España sí.

– En Argentina se habla de triplicar indemnizaciones para evitar despidos ¿Cómo manejan este tema?
– Allá se habla de reducir indemnizaciones. Pero aquí debería haber una diferenciación: las indemnizaciones por despidos justificados e injustificados. Yo sería partidario, e

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