Los beneficios de incorporar tecnología

“En general las pymes son, por su naturaleza, un grupo heterogéneo en cuanto al tratamiento de los procesos informáticos. Dentro de las pequeñas y medianas empresas están las que ponen especial énfasis en la disciplina y la estandarización de los procesos y, por otra parte, aquéllas caracterizadas por la flexibilidad, la espontaneidad y la informalidad en sus procedimientos”, según explicó a Comercio y Justicia Sebastián Spaccesi, director de la Academia Santo Domingo (ASD). La institución creó recientemente una Gerencia de Capacitaciones Empresariales, área que se enfoca específicamente en dar respuestas a las necesidades de capacitación y consultoría de las empresas.

– ¿Cuáles son las claves para implementar procesos informáticos en las pequeñas y medianas empresas?
– Una innovación tecnológica, como la implementación de un sistema informático, implica sin dudas el advenimiento de un nuevo paradigma en la empresa que afectará a todos los procesos cotidianos. Por lo tanto, una de las claves para el éxito es tener claro que deberá prevalecer la capacidad de adaptación sobre la resistencia a los cambios en cuanto a los procesos. Además, demanda generalmente la participación activa de todos los miembros de la organización. No basta el deseo y la firme convicción del dueño de la empresa y un grupo de allegados, sino que tiene que haber consenso y suma de voluntades para emprender el nuevo camino exitosamente y hacer que el nuevo “sistema” sea un aliado que facilite el trabajo y mejore la productividad, y no un intento frustrado de modernización que cueste tiempo y dinero y no aporte soluciones reales.

– ¿Qué tipos de herramientas se ajustan a la realidad de las pymes?
– En el mercado hay una oferta muy variada que va desde los sistemas de gestión tradicionales, las creaciones locales, los open source (programas que están disponibles para que los programadores los tomen, desarrollen y mejoren colaborativamente) y los sistemas “a medida”. En este último caso el desarrollador estudia la demanda de la empresa y realiza un proyecto ajustado a la realidad de ese cliente. Es muy delicado decir cuál se ajusta mejor a una pyme, pero como regla general, al momento de contratar, hay que evaluar la potencialidad del proyecto y la dimensión, que está relacionada con el nivel de complejidad de la implementación y del uso.

– ¿Existe una subutilización de la tecnología instalada?
– Es normal que empresas paguen sumas importantes por sistemas muy complejos, luego utilicen el 10 por ciento de las herramientas, y los gerentes siguen haciendo sus informes en planillas de cálculo. A la hora de elegir cualquier opción, es bueno verla funcionando, evaluar si se adapta a lo que necesitamos, si es posible probarla y asegurarnos que vamos a tener soporte, servicio técnico, capacitación, etcétera.

– ¿Este tipo de empresas es reacia a la incorporación y al trabajo con nuevas tecnologías?
– A esta altura yo diría que no. Ya quedan muy pocas empresas en las que hay dueños o gerencias reactivas a la incorporación de nuevas tecnologías y no hayan tenido al menos parcialmente un recambio generacional. Más bien hay que identificar cuáles son los colectivos potencialmente resistentes a los cambios (que los hay en todas las empresas) y hacer una buena “venta” de las ventajas reales que tiene la tecnología.

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