«Las fiestas no son días de descanso»

Se acerca fin de año. Se trata de una época en la que las empresas comienzan sus balances y proyectan nuevas estrategias para el año siguiente. En este marco también se planifican las tradicionales fiestas. Y, si bien se habla de que habrá una reducción en la cantidad y calidad de estos eventos, aun así son muchas las empresas que no dejarán de festejar. “De acuerdo con las consultas que estamos recibiendo, se han reducido en casi un 30 por ciento las firmas que harán agasajos. También están las que deciden festejar, pero lo hacen de forma más austera”, explicó a Comercio y Justicia Marcelo Gordín, vicepresidente de la Asociación de Organizadores de Fiestas, Reuniones Empresariales y Proveedores de la República Argentina (Aofrep) y director de la empresa Énfasis Eventos y Contenidos.

-¿Qué ventajas tiene una empresa que decide organizar fiestas empresariales?
– Muchas empresas creen que los eventos corporativos son “un día de descanso” para el personal. Eso se debe a que no saben cómo aprovechar su potencial para lograr otros objetivos. Cuando una empresa decide la organización de un evento, está asumiendo muchos riesgos y todo debe salir bien. Pero, además y fundamentalmente, se le presenta una oportunidad que no debe desaprovechar: la de reunir a su personal en un solo lugar y, al mismo tiempo, transmitirles claramente un mensaje corporativo.

– ¿Qué es lo que hay que tener en cuenta?
– Aunque a primera vista pueda parecer que todos los eventos corporativos son parecidos, en realidad hay dos categorías muy diferenciadas: los motivacionales, que están dirigidos al personal de la propia empresa, y los promocionales, que son los que la empresa realiza hacia fuera (clientes). Estos universos también son diferentes, pero tienen en común la posibilidad de servirse del evento como una herramienta más para lograr diferentes objetivos. En cualquiera de los casos, los gerentes deben saber que la cuestión no pasa por la contratación de un salón, un catering o un show, sino que lo importante es plantearse para qué se organiza la actividad. Es decir, no se trata de brindar un espectáculo personal de un artista, sino de seleccionar un show que forme parte de un todo y apunte a lograr un objetivo específico y claramente formulado.

– ¿Cuáles son las claves para organizar un evento corporativo?
– En primer lugar es fundamental establecer cuáles son los objetivos que tiene las áreas de Recursos Humanos y Marketing, o el jefe de producto, etc. Luego, habrá que evaluar qué tipo de evento podrá satisfacer esa necesidad y, en base a ello, se deben determinar el lugar, el tipo de actividad a realizar, el catering, etc. Por ejemplo, hay eventos motivacionales que ganan más efectividad al ser realizados en una quinta, al aire libre, que en un salón de hotel y frente a mesas vestidas de manera formal. A veces, la empresa parte de una determinada idea e insiste en llevarla adelante, pero al analizar las necesidades a cubrir o los ejes a trabajar, un organizador experto podrá evaluar si la actividad es pertinente; y si no es así, proponer otras alternativas.

– ¿Qué elementos no se deben descuidar?
– Uno de los aspectos que no hay que descuidar es la relación costo-beneficio. Los eventos de alto impacto deben estar siempre orientados a lograr resultados. Está claro que el lugar debe estar impecable, la comida debe ser perfecta y el lugar bien ambientado. Pero la esencia del evento pasa por lo

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