Las cajas de crédito en línea de partida

Las cajas de crédito cooperativas surgieron a mediados del siglo pasado en el país como forma de canalizar ahorros y préstamos en regiones no bancarizadas y para sectores sin posibilidad de acceso al sistema financiero formal.
Promediando los 60 llegaron a contarse casi mil cajas en todo el país. No obstante, la llegada de la dictadura de Juan Carlos Onganía y las nuevas normativas para el sector acabaron por minar el crecimiento de la alternativa.
Las que quedaron en pie terminaron luego transformándose en bancos cooperativos de los que sólo el Credicoop queda como único testigo.
Pero se inauguró una nueva etapa. Con la sanción de la ley 26173 de cajas de crédito que reforma parcialmente la Ley de Entidades Financieras de la última dictadura, junto a la reglamentación del Banco Central, se impulsa la creación de las entidades, ahora con nuevas exigencias pero con el mismo espíritu que 50 años atrás.

La posibilidad del resurgimiento de las cajas fue festejada desde diferentes sectores, pero tal vez la mayor expectativa llegó desde el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.
Es que la entidad, fundada en noviembre de 1958, tuvo entre sus objetivos originales “la promoción de actividades cooperativas, principalmente de crédito, con el objeto de atender la necesidad de financiamiento de economías regionales y sectores populares que por entonces no tenían acceso al financiamiento bancario”, según recuerda Edgardo Form, gerente General de Instituto, quien en diálogo con Comercio y Justicia avanzó en detalles sobre las perspectivas de la nueva normativa respecto de las cajas cooperativas.
“El Instituto ayudó a multiplicar la creación de las cajas de crédito desde el primer día”, aseguró al tiempo que explicó que otro de sus objetivos fue “la creación de una red solidaria de financiamiento que permitiera la movilización de los recursos financieros ociosos de una región a otra, una suerte de Banco Central de las cooperativas”, graficó.

-¿Cómo se gesta el resurgimiento de las cajas?
-Hay un interés de la autoridad monetaria que responde a un interés político del Gobierno y que apunta a bancarizar a una gran cantidad de regiones que carecen de asistencia financiera o que la que tienen no alcanza. Hay recursos financieros que están en la comunidad que no se canalizan a través del sistema financiero por distintos motivos.
La normativa vigente apunta a fomentar la creación de las cajas en aquellas comunidades donde la asistencia financiera no existe o es insuficiente, para lo cual hacen falta algunos requisitos: en primer lugar, que haya un sector de la comunidad que acompañe el proyecto y luego hay que estudiar el plan de negocios concreto para garantizar que la entidad es viable y se pueda sostener en el tiempo.
Hoy, a diferencia de 50 años atrás, las normas son rigurosas. Armar hoy una caja es como armar un banquito, con exigencias importantes. La diferencia con un banco es que hay operaciones que las cajas por ahora no pueden hacer, por ejemplo comercio exterior, operar en el mercado de valores, o sea la caja de crédito es un banquito que va poder captar ahorros y dar crédito para el consumo, producción, con determinados montos y con una fiscalización del Banco Central.

-¿Cuáles son los principales beneficios?
-Tal vez el principal es que es la propia comunidad, en la medida que se organiza para constituir la caja de crédito, la que define las políticas. Pero tambi&eacute

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