La universidad en la creación de empresas

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la empresa Arcor y los ministerios de Ciencia provincial y nacional presentaron ayer el Polo Biotecnológico Córdoba. “Es una suma de esfuerzos que están ahora desarticulados, desperdigados, algunos yendo a una dirección que nadie ha previsto y que nadie está aprovechando”, sintetiza Carolina Scotto, rectora de la UNC, uno de los pilares de la iniciativa que busca dejar sus frutos en desarrollo e innovación para la región y el país. Por ahora, el lugar de gestación del polo serán las dependencias de las instituciones y luego se ajustará en base a las necesidades de infraestructura y logística que el desarrollo del polo tenga.

– ¿De qué se trata este polo?
– Un polo es la reunión de distintas instituciones y sectores que representan; en este caso la Universidad (sistema científico tecnológico), el sector privado (sistema productivo) y el sector público, a través de los organismos estatales provinciales y nacionales, vinculados. Esa articulación es en torno a una temática que se define prioritaria, como la biotecnología, y tiene por objetivo sumar los esfuerzos de cada sector al servicio de objetivos comunes.

– ¿Qué investigaciones abarca?
-Abarca un enorme espectro de conocimientos disciplinarios e interdisciplinarios, científicos básicos y tecnológicos; que van desde la física hasta las ingenierías, la química, la biología, la medicina y las ciencias agropecuarias. Consiste en el conjunto de desarrollos tecnológicos que están basados en sistemas biológicos o sus derivados.

– ¿Qué va a aportar la UNC?
– Conocimientos. Es decir sus equipos y líneas de investigación que vienen desarrollándose en cada unas de estas disciplinas. En concreto: innovación y desarrollo. La idea es que ese capital de conocimiento, una vez identificado y sistematizado, se ponga a disposición del sector productivo y de sus demandas específicas. Si bien el polo se asienta en una constitución inicial dada por la UNC y Arcor, tiene por objetivo sumar otras universidades y empresas, la mayoría de las cuales ya están convocadas y han aceptado.

– ¿Se trabajará a demanda de las empresas o con las líneas que ya viene llevando la UNC?
– La palabra clave es articular. Primero poner a disposición el conocimiento de cada uno de los sectores de lo que se necesita, de lo que se requeriría, de lo que hay disponible y el financiamiento que el Estado puede o debería poner a disposición del sector productivo y del sistema científico. Y sobre esa base inicial, poder reorientar mediante políticas de estímulo y subsidios. En nuestro caso, hacia la investigación de algunas líneas que podrían surgir como necesarias y que están vacantes, o a profundizar otras en alguna dirección que pudiera ser de mayor interés desarrollar.

– ¿Hay focos de interés empresarial ya identificados?
– No hemos avanzado en identificar algunas que pudieran ser las primeras experiencias piloto de articulación. Pero sobran. Tenemos muy buenos equipos en distintas disciplinas del área de la química, de las ciencias agropecuarias, de la industria farmacéutica (a través del Laboratorio de Hemoderivados) y biomedicina, las cuales son de interés para los distintos sectores productivos de la provincia. Es probable que el efecto a mediano y largo plazo

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