«La situación de la industria manicera es desesperante»

“La situación de la industria manicera es desesperante y los irreversibles perjuicios que soporta nuestro sector están impactando de manera dramática en comunidades que dependen del maní, tales como Las Perdices, General Cabrera, Charras, Dalmacio Vélez, Carnerillo, Las Junturas, Santa Eufemia, Ticino y otras”, aseguró a Comercio y Justicia Beatriz Ackermann, directora Ejecutiva de la Cámara Argentina del Maní.
“La cadena de pagos está cortada en la mayoría de nuestras empresas. A la fecha, hay 2.500 obreros cesanteados y 1.000 con jornada reducida. Se estima que en una semana más, 5.000 trabajadores estarán en la calle, lo que representa el 50% de la totalidad de puestos de trabajos de la industria manicera”, expresó para graficar el panorama que vive el sector desde hace poco más de dos meses a raíz del conflicto desatado por el desacuerdo entre el Gobierno y los agropecuarios.

“Independientemente de haber manifestado nuestra solidaridad con el reclamo del campo, nuestro sector se ve afectado porque no podemos trasladar hacia las industrias el 50% de nuestra cosecha, que ya está levantada”, indicó como para comenzar con un relato más que desalentador.
“El maní es un cultivo totalmente distinto al resto –le explicaron en una carta (a la que tuvo acceso este medio) al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, el pasado 11 de junio-. A diferencia de cereales y oleaginosas, el maní es una nuez cuyo manejo requiere de extremo cuidado y prácticas agrícolas específicas. No puede guardarse en un silo bolsa que se instala con facilidad y rapidez en el propio campo, sino que, una vez trillado, debe ser trasladado inmediatamente a las plantas de acopio para su limpieza, acondicionamiento y secado. Sólo así, esa materia prima conserva las propiedades sanitarias y de calidad que le permiten pasar al proceso industrial del cual resulta nuestra primera manufactura: el maní confitería”.

– ¿Cuáles son las consecuencias directas de la imposibilidad del traslado?
– Ese 50% de cosecha que no hemos podido todavía sacar del campo está en riesgo inminente de deterioro y pérdida total. Son unas 400.000 toneladas que representan 350 millones de dólares. Esa enorme porción de cosecha representa, además, siete meses de trabajo para nuestra fuerza laboral. Por otra parte, al haberse paralizado la exportación hace tres meses, nuestras empresas han incurrido en incumplimiento de contratos con el exterior, lo que se traduce en sanciones económicas y penalidades paraarancelarias de los países compradores, y lo que es más lamentable aún: se están malogrando los esfuerzos que la industria manicera desarrolló durante años para acceder a mercados no tradicionales. Nuestra industria no exporta granos primarios o commodities sino manufacturas, es decir, productos alimentarios elaborados. Soporta retenciones que van del 5% al 23.5%, según la posición arancelaria.

Pese a ello y a tener que competir en desventaja contra orígenes que subsidian a su producción manicera, Argentina logró consolidarse como segundo exportador mundial de maní y este año estaba en camino de convertirse en el líder absoluto, desplazando a China. A raíz del conflicto del campo, tenemos obreros cesanteados o con jornada reducida y tres empresas cerradas. Así, y tal como lo informara su diario ayer, Industrias Martín Cubero, una de las 36 empresas maniceras de nuestro complejo, de capitales mexicanos, que vino a instalarse en Dalmacio Vélez hace 15 años, convirti&eacu

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