«La política está debilitada y además no respeta reglas»

“Los políticos pueden funcionar, muchas veces, de manera irresponsable, pues la ciudadanía perdió la costumbre de pensar. Vivimos en una sociedad de ciudadanos que no pensamos y eso empieza en el propio sistema educativo”. Así se manifestó ante Comercio y Justicia el catedrático español Pedro Serna Bermúdez, especialmente invitado por el Ministerio de Justicia de la provincia para disertar en Córdoba sobre “Política y Derecho”.

El especialista completó la idea señalando: “Los ciudadanos que no piensan; el no pensar agrava las crisis y eso permite a la clase política que pueda actuar de manera mucho menos responsable de lo que era anteriormente, lo cual produce una alteración entre las relaciones tradicionales que existieron entre derecho, política, estado y sociedad”.

– ¿Están enfrentados derecho y política?
– Cada día, en todo el mundo occidental, hay un doble proceso. En primer lugar, la política está perdiendo poder. El poder y la política están en un proceso de separación, si ya no es divorcio. Cada vez el poder está más fuera de la política. Cada vez hay instancias de poder que no están en el terreno de la política, sino en otro terreno. Terrenos que escapan al control de los políticos, al control de los Estados. La política sigue siendo local, sigue siendo nacional y los Estados siguen siendo responsables de los actores políticos, pero cada vez tienen menos fuerzas. Entre otras instancias globales, está el poder del ciberespacio, del mundo de la comunicación, del mundo de las empresas y del dinero, que escapan al control de la política. En ese sentido, la política tiene que afrontar la resolución de problemas sin tener muchas veces los medios y el poder necesario para resolverlos. Por otro lado, cada vez más se impone una lógica y una manera de razonar que es más propia de la economía que de la política. La política tiene la tentación y sucumbe ante ella al abandonar la actuación conforme al derecho y, en ese sentido, una política debilitada es una política que no es respetuosa muchas veces del derecho.

– Entonces, ¿esto implica una sanción?
– No estoy hablando de responsabilidades penales. Estoy hablando de la tentación de actuar sin seguir reglas. Estamos ante una política debilitada, pues el poder no está ya tanto en la política, sino en otros ámbitos fuera de la política y fuera del ámbito de las naciones. Y la política debe hacer frrente a problemas globales, pero les debe hacer frente de manera local. La política está muy debilitada y además tiene la tentación de no respetar el derecho. La política se civilizó en la edad moderna porque decidió someterse a las reglas jurídicas y dejó de ser un poder incontrolado. Ahora es un poder pobre, que trata de no someterse a reglas jurídicas, con lo cual la política está debilitada y además no respeta reglas.

– En Argentina, después de más de 30 años, el proceso de enjuiciamiento a los genocidas de la dictadura, ¿cuál es el análisis que le merece?

– Creo que este no es un problema sólo de Argentina, sino que es un problema que se da en muchos países y que tiene relación con lo que se denomina “Justicia en las transiciones a la Democracia”. No existió una teoría articulada, hasta los años 90 no se empezó a hablar de lo que entre los anglosajones y americanos se llama justicia de transición, que es cómo actuar

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