La mediación debe apuntar a los conflictos públicos

Es venezolana, se doctoró en Economía del Trabajo en Francia y en 2007 fue elegida como presidenta del Foro Mundial de Mediación. Para Mireya Rodríguez, la herramienta de la mediación debería dar un “salto” y formar parte de una política de Estado, que también permita resolver los conflictos públicos. De visita en nuestra ciudad, dialogó en exclusiva con Comercio y Justicia y se refirió- entre otras cuestiones- a la pelea entre el Suoem y la Municipalidad de Córdoba y a la “instancia de mediación” que propició el juez de Control, Agustín Espina Gómez.

– ¿La mediación es la herramienta del futuro en lo que se refiere a resolución de conflictos?
– Los mediadores han sabido cosechar en todo el mundo y en todos los sectores resultados loables y a favor de la paz. Yo creo que la mediación no es el futuro, sino que ya es el presente. Lo que podría decir es que el futuro apunta a la resolución de conflictos públicos, que pueden afectar la gobernabilidad de los países.

– ¿En qué tipo de conflictos públicos podría intervenir el mediador y cómo se instrumentaría esta herramienta?
– Conflictos que se ven todos los días en la calle, los conflictos gremiales que sobrepasan lo gremial propiamente dicho -un paro en la universidad podría ser un ejemplo-, los conflictos entre países, invasiones, etc. Respecto de cómo se instrumentaría, hay que decir que se requiere de una capacitación especial porque si bien el mediador tiene la mayoría de las herramientas, deberá refinar otras tantas. Hay que complementar la formación del mediador actual y ajustar un poco ese enfoque. La idea es dotar a los mediadores de herramientas complementarias para que pueda ser más útil, porque ya se ha demostrado con creces que la mediación ha sido exitosa en todos los planos; ya pasó el examen, ahora tenemos que subir otro escalón.

– ¿Cuál es la principal dificultad que encuentran para superar ese escalón?
– Nos faltan dos cosas: las herramientas complementarias y una sensibilización hacia los poderes públicos, porque algunos están más sensibles que otros para recurrir a la mediación. Lo que pasa a veces en los conflictos públicos es que el líder siente la necesidad de decir: “Yo resuelvo”. Eso es un viejo paradigma. En los nuevos paradigmas uno tiene,?como en Alemania, expertos mediadores a quienes se les deriva el problema y lo resuelven. Después el gobierno define qué hace con esa solución. Pero el gobierno alemán convoca a los actores, financia muy bien a los mediadores, nada que ver con lo que hacemos en Latinoamérica.

-¿Cree que en Argentina podría instrumentarse formalmente la mediación para conflictos públicos? ¿Los gobernantes estarían dispuestos a ello?
– Como líder yo iría contenta a la mediación. Lo desgastante es el proceso hasta llegar a la resolución del conflicto; entonces dejaría que otro se desgaste -porque para eso existe la herramienta- y yo reditúo de la solución sin desgastarme, mira qué maravilla. En Alemania este grupo de expertos depende del Ejecutivo, pero cada país podría buscar su fórmula. En Argentina tienen miles de mediadores que podrían ayudar en tantos conflictos que afectan la vida pública del día a día y que hacen improductivo un país. Tenemos una herramienta que se us

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