La dura retórica de Johnson y su impacto en los mercados ingleses

El nuevo premier insiste en el brexit aun sin acuerdo con la UE, y la libra acusa recibo. El funcionario visitó Escocia, donde trata de acallar la posibilidad de un nuevo referendum independentista

El primer ministro Boris Johnson visitó Gales y aseguró a los votantes que su intento de abandonar la Unión Europea (UE) a fines de octubre, con o sin acuerdo, no dañará la economía del Reino Unido. Pero no logró persuadir a los mercados de divisas de que la salida será “sin dolor”, ya que la libra se contrajo a un nuevo mínimo en más de dos años.
La apuesta e insistencia de Johnson por un brexit definitivo está causando graves turbulencias en los mercados a la divisa británica, que ayer perdió 0,5% frente al dólar y al euro, después de experimentar una jornada de descensos en los mercados asiáticos.
En términos absolutos, la libra se situó en 1,21 unidad frente al dólar y tocó su cota más baja frente al euro desde 2017, hasta 1,09, con una caída de 2,5 puntos en los dos últimos días.
La moneda británica, que ya había sufrido un significativo retroceso el lunes, elevó a cuatro puntos su caída con respecto al dólar desde junio -2,4 puntos desde que el primer ministro conservador asumió el cargo hace sólo una semana-, el mayor desplome mensual desde octubre de 2016.
Un día después de que Johnson fue abucheado en Escocia, se enfrentó a otra dura recepción de los agricultores, un grupo central en la economía galesa que teme estragos económicos si el Reino Unido abandona la UE sin un acuerdo.

Los agricultores galeses aseguran que millones de ovejas podrán ser sacrificadas si se imponen aranceles a las exportaciones de corderos a la UE.
Pero Johnson, durante su visita a una granja avícola del sur de Gales, dijo que su gobierno apoyará a los granjeros si sus mercados se volvían «difíciles», y señaló: «Cuidaremos el sector agrícola. Nos aseguraremos de que tengan el apoyo que necesitan».
El líder conservador ha mantenido un discurso intransigente con respecto a la salida del Reino Unido de la UE, y subrayó que lo llevará a cabo «sí o sí» el 31 de octubre, siempre bajo los términos de Londres, no los del bloque continental.
Según analistas, la depreciación de la libra esterlina en los mercados responde precisamente a las perspectivas de inestabilidad relativas a un brexit sin acuerdo y al riesgo de una convocatoria a elecciones anticipadas.
La sacudida vinculada con el brexit “duro” también golpeó los bonos de la deuda irlandesa, que anotaron su peor registro de los últimos dos meses con respecto al bono alemán.

Cabe recordar que Johnson se convirtió en primer ministro la semana pasada, después de ganar una compulsa de liderazgo del Partido Conservador, al prometerles a sus miembros, fuertemente pro-brexit, que el Reino Unido abandonará la UE en la fecha prevista del 31 de octubre, con o sin un acuerdo de “divorcio”.
Por su parte, la UE había llegado a un acuerdo de retirada con la predecesora de Johnson, Theresa May, que fue rechazado tres veces por el Parlamento británico.
Johnson, en tanto, insiste en que el bloque haga cambios importantes al acuerdo de May rechazado, incluido el desecho de una póliza de seguro para la frontera irlandesa que no ha sido aceptada por los legisladores del Reino Unido.
El primier pretende la eliminación del punto que establecía mantener la libre circulación entre la República de Irlanda y la región de Irlanda del Norte, aun después del brexit, hasta que se establezca un acuerdo definitivo para esa frontera que no afecte el acuerdo de paz. Al respecto, la vocera de Johnson afirmó a la prensa que éste no tiene pensado reunirse con sus pares europeos hasta que ellos acepten eliminar la salvaguarda irlandesa.
El negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, ya adelantó la semana pasada que las exigencias de Johnson «son inaceptables».
En tanto, como parte de su estrategia relativa a la opinión popular sobre el brexit, el primer ministro afirmó hace unos días que pronto informará a la ciudadanía sobre su plan para concretar la salida con la mayor campaña de propaganda gubernamental desde la Segunda Guerra Mundial. Así lo destacó el medio The Daily Telegraph.

Al respecto, se adelantó que fuentes del nuevo Ejecutivo afirmaron que se destinarán en los próximos tres meses unos 100 millones de libras (más de 110 millones de euros) en una batería de anuncios, principal eje de una campaña ya lanzada.
Según medios ingleses, será una campaña publicitaria “sin precedentes” en las últimas décadas y contará con presencia en radio, televisión y cartelería en la vía pública.
El ministro de Hacienda, Sajid Javid, reconoció en un artículo en The Sunday Telegraph que el gobierno lanzará «las mayores campañas de información pública de la historia» para preparar a ciudadanos y empresas para una salida abrupta de la UE.
«El Acuerdo de Salida está muerto, no es una opción, pero hay margen para un nuevo acuerdo», aseguró de forma ambigua el premier a la prensa al visitar una base de submarinos nucleares en Faslane, Escocia. Pero inmediatamente agregó para que quede claro que su voluntad de negociar no supondrá una nueva postergación: «Vamos a salir de la UE el 31 de octubre».
Las autoridades de la UE ya dijeron varias veces que no renegociarán el actual acuerdo, y en ese marco de tensión, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, consideró la inminente campaña propagandística de Johnson como «una vergonzosa pérdida de dinero».
Sturgeon le reclamó al premier -antes de reunirse con él en Edimburgo- que no conduzca a Escocia «al desastre» que representaría un brexit sin acuerdo, y aseguró que su región fue «ignorada» durante este proceso.

«El pueblo de Escocia no ha votado por este gobierno conservador, no ha votado por este nuevo primer ministro y ciertamente no ha votado por un catastrófico brexit sin acuerdo que ahora Boris Johnson está planeando», subrayó la ministra principal, quien agregó que Escocia ha sido ignorada durante el proceso del brexit y pidió a los escoceses que se unan para trazar su «propio curso» e impedir llevar a la región al «desastre».
Al terminar su reunión con Sturgeon, el premier salió por la puerta trasera del edificio para evitar otro abucheo.
«Después de discutir con Boris Johnson, detrás de todas las bravuconadas, éste es un gobierno peligroso; si escucho todo lo que se dice y todo lo que no se dice, creo que éste es un gobierno que persigue una estrategia de no acuerdo, aun si lo niega en público», aseguró la jefa de gobierno escocesa.
El encuentro ocurre mientras ella intenta aprobar la convocatoria a un segundo referendo de independencia escocesa.
El premier británico no fue explícito al respecto pero sí dejó claro que está en contra de que los escoceses vuelvan a las urnas por ese tema.
La visita a Escocia no es al azar sino que se establece dentro de una estudiada política de presión interna del premier, ya que éste no respondió a las invitaciones de los dos máximos líderes de Europa, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron, para realizar una visita oficial a sus países y reflotar el diálogo.

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