«La asignación por hijo debe atarse a la suba de precios»

En un marco de negociaciones salariales en el sector privado, pero también de recuperación tras una profunda crisis internacional, la inflación es un tema central del debate económico porque pone en juego no sólo el bienestar de empresarios y trabajadores, sino también quiénes y cómo serán los ganadores y perdedores en este marco de repunte de la actividad. En diálogo con Comercio y Justicia, Juan Santiago Fraschina, del Grupo de Estudio de Economía Nacional, consideró que las subas de precios de los últimos meses se deben a “cuestiones estructurales” del país, como la rentabilidad relativa de la soja y la concentración de algunos sectores. Frente a eso, subrayó la necesidad de políticas que aumenten la oferta de bienes y que impidan la pérdida de poder adquisitivo de la población.

– ¿Cómo pueden interpretarse las subas de precios de los últimos meses: como proceso inflacionario o como aumento de algunos productos?
– Antes que nada hay que decir que la interpretación no es sólo una cuestión técnica o de precisión idiomática, sino que es lo que permite identificar las medidas necesarias para enfrentar el problema y aplicar las políticas acertadas.
Ahora bien, si se considera que un proceso inflacionario implica una suba generalizada y en forma continua en los precios, es evidente que hoy no asistimos a un fenómeno de ese tipo. Lo que se puede ver es que ciertos precios están subiendo más que lo esperado. Algunos llaman a eso “reacomodamiento de precios relativos”, otros simplemente hablan de subas puntuales. Entonces, en mi opinión, es desacertado hablar de inflación, porque no están subiendo los precios de la mayor parte de la economía. Por ejemplo, el transporte público, que tiene un peso muy importante en los sectores de menores recursos, ha subido hace algunos meses y luego se mantuvo congelado. Me parece que hay sectores interesados en instalar la visión de un proceso inflacionario, por una razón elemental: la inflación depende mucho de las expectativas, entonces asistimos al peligro de que ocurra una profecía autocumplida. Esto generaría beneficios para diversos sectores políticos y económicos.

– ¿Cuáles son las causas, entonces, de las subas que ocurrieron en los últimos meses?
– Los economistas ortodoxos piensan que hay una suba generalizada de los precios y para ello tienen dos explicaciones. La primera sería que este proceso estaría originado en el crecimiento de la demanda (gracias a la asignación universal o la suba de las jubilaciones, por ejemplo). Y la segunda sería que los incrementos salariales aumentan los costos de los empresarios, que luego éstos trasladan a los precios. Frente a este diagnóstico, la política que proponen es la de reducir la demanda de la población mediante una disminución –o freno en la expansión- de los salarios y del gasto público. La conclusión es que es posible que, mediante esas vías, bajen los precios (porque sin plata en los bolsillos no hay consumo), pero también hay que saber que así aumentará el desempleo y la pobreza, una cosa que afectará tanto a los trabajadores como a los empresarios. De todas maneras, también hay que recordar que siempre cuando se discuten las paritarias suele darse una suba de precios, pues es una forma en que algunos sectores empresariales absorben los aumentos antes de otorgarlos, es una práctica habitual.

Desde mi punto de vista, las causas de las subas de precios que se dieron los últimos meses están ancladas en algunas cuestiones estr

Artículos destacados