«Ha llegado el momento de que en abogacía se implemente una residencia»

La brecha entre los conocimientos teóricos y el ejercicio práctico es cada vez más grande y esto se nota cuando los egresados de abogacía intentan insertarse en el mercado laboral. Para achicar esa distancia, alguien que se mueve tanto en las aguas académicas como en la función judicial y que acaba de recibir el diploma de profesor titular plenario de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), propone la implementación de una residencia, al igual que en medicina.

Ésta es una de las conclusiones a la que arriba Francisco Junyent Bas, director académico de Semanario Jurídico, docente universitario desde 1973 -al frente de la cátedra de Derecho Concursal- y fiscal de las Cámaras Civiles y Comerciales de Córdoba, al realizar un análisis prospectivo de las futuras generaciones de letrados cordobeses. En el marco de su reciente distinción, título que constituye la más alta jerarquía académica de los profesores en actividad de la universidad, dialogó con Comercio y Justicia.

– Con tantos años de experiencia, ¿qué análisis crítico hace sobre la formación de los futuros abogados en Córdoba?
– No es sencillo dar la respuesta porque hoy en día las exigencias de estudio son superiores a las que había en las camadas anteriores. Por lo tanto, sería una visión absolutamente equivocada pensar que antes los profesionales salían mejor formados. Ellos se insertaban de una manera distinta en el mercado laboral. La distancia que había entre los conocimientos teóricos y la práctica profesional se podía abordar desde el aprendizaje en los distintos estudios jurídicos y en el mismo Poder Judicial. Hoy, lamentablemente, la aceleración de los tiempos en que vivimos hace que esa distancia que existe entre los conocimientos teóricos que tiene un egresado -por más que se le hayan aumentado las materias y tenga mayor información- se ha agrandado con relación a la aplicación concreta de la ley; entonces, ello hace que se encuentre en peores condiciones para el ejercicio profesional inmediato alguien que está diplomado como abogado, pero a quien profesionalmente le falta toda la práctica.

Casi podemos decir que ha llegado el momento de que en la abogacía se haga lo mismo que en medicina. Es necesario e imprescindible que exista una residencia, práctica o talleres profesionales, que no son meros estudios de jurisprudencia -como se hace actualmente y se cree que con eso se cubre el bache-, sino de verdadero ejercicio profesional, que sirva para conocer y manejar todo el ordenamiento jurídico en los casos concretos y en la especialidad. No hay otra alternativa, tarde o tempano esto va a tener que llegar porque la distancia es tan grande entre los conocimientos teóricos y el ejercicio práctico, que tendrá que surgir de los colegios profesionales, ya sea por autodefensa de sus propios matriculados, o desde la universidad, si pretende mantener que sus títulos habiliten para el ejercicio profesional. En este último caso, tendrán que incorporar en su currícula un año de práctica profesional, sea que se le llame residencia, concurrencia u otro título que se le dé, pero esto es ya una necesidad imperiosa.

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– Los egresados terminan haciendo carreras de posgrado y especializaciones porque entran como empleados en un estudio y, además de encontrarse en una enorme distancia para poder aplicar los conocimientos, se dan cuenta de que no pueden insertarse adecuadamente en el mercado laboral porque no tienen los conocimientos como para

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