«Falta un replanteo integral de reglas de juego como hicimos en el 91»

En un encuentro organizado por la Fundación Mediterránea, el ex ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, presentó ayer en Córdoba su nuevo libro “Estanflación. Inflación con recesión”. Tras el evento y en contacto con los medios, opinó sobre la crisis actual y los problemas que deberá enfrentar el país durante el próximo año.

– ¿Qué plantea en su nuevo libro?
– Debido a la crisis global y la forma en que está impactando en todas las economías del mundo, el problema que tiene Argentina -y que no tienen otros países emergentes-, es que tenemos inflación, pero además no tenemos nada de crédito. Entonces las políticas apropiadas para tratar una recesión como la que se deriva de la crisis global serían las de expansión fiscal, por ejemplo, de eliminación de impuestos que le quitan ingresos a la gente y que por lo tanto reducen el consumo y la inversión. Hoy, lamentablemente no se pueden financiar esas medidas.

– ¿Qué medidas debería adoptar el Gobierno nacional en la situación actual?
– No se trata de medidas, sino de un replanteo integral de reglas de juego, como el que hicimos en el año «91, que permitió erradicar la inflación de la Argentina y recrear el crédito, la confianza en el país y un crecimiento significativo, aunque no hubiera bonanza internacional. Últimamente hemos tenido crecimiento, pero metiendo de nuevo inflación en la economía y gracias a la bonanza internacional. Ahora que la bonanza se fue y vino el período recesivo, nos encontramos con que no hay crédito, ni interno ni externo, ni público ni privado, porque Argentina perdió absolutamente el crédito, cosa que no ha perdido ni Brasil ni el resto de las economías emergentes. Y Argentina tampoco está en condiciones de hacer una política, por ejemplo, de emisión monetaria, que sería recomendable en la actualidad, precisamente porque ha hecho que los argentinos perdamos confianza en la moneda. Al habérsela devaluado de la manera en que se lo hizo en 2002 y al no haber dejado que se revalúe cuando entraban muchos capitales, como lo hizo Brasil, hemos alimentado un proceso inflacionario, una puja distributiva, acentuado los problemas de marginación y de pobreza. Y ahora realmente nos encontramos frente a una situación muy crítica porque desapareció la bonanza internacional, se desmoronaron los precios de nuestros productos de exportación y no tenemos ninguna herramienta para poder enfrentar esa situación.

– ¿Qué consejo les puede dar a quienes perdieron sus ahorros durante su gestión?
– En mi proceso como ministro de Economía nadie perdió sus ahorros. El ahorro se perdió cuando se abandonó la convertibilidad, cuando se pesificó, cuando se devaluó, cuando se reestructuraron los depósitos bancarios, eso que se llamó “el corralón”. Le llamaron así para que la gente creyera que era la continuidad inexorable del corralisto, pero era todo lo contrario, porque el corralito no le quitaba el ahorro a nadie, la gente podía pagar con una tarjeta de débito, con un cheque de mostrador, con una transferencia bancaria, podía disponer de su dinero, después se lo expropiaron.

– ¿Cómo explica el crecimiento interno que tuvo el país desde 2003?
– Es un crecimiento que se debió a la bonanza internacional, pero que ahora se está revirtiendo de

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