Estiman que 30% de los lentes de sol son «truchos»

Llega el verano, la gente empieza a protegerse del sol y la venta callejera de anteojos se multiplica. En Córdoba, el Colegio de Ópticos de la Provincia estimó que 30% de los lentes para sol son “truchos” y apuntan directo al mercado ilegal en la peatonal o locales céntricos golondrinas que tapizan sus vidieras sin ser ópticas .

Gabriel Devalis, vicepresidente de la entidad, advirtió que los lentes que se venden en lugares no habilitados conllevan riesgo para la visión, porque no hay profesional que intervenga para saber de su calidad y tampoco cuentan con garantía.

El óptico señaló que circulan gafas de muy mala calidad que facilitan problemas visuales que pueden comenzar con el síntoma del dolor de cabeza, pasar por la visión nublada hasta llegar al problema de cataratas u otras alteraciones visuales.

Devalis advirtió que luchar contra la venta callejera es muy difícil y que el Colegio no tiene posibilidades de hacerlo porque no es su competencia. En el caso de la ciudad de Córdoba, el contralor está en manos de la Municipalidad a la que reclamó mayor control sobre los ilegales.

Sin embargo, lo que sí hará la entidad deontológica -dentro de diez días- es distribuir seis promotoras en la zona céntrica que trabajarán en una campaña de concientización para que la gente tenga responsabilidad respecto a su propia visión. Lo harán bajo el lema: “Que no te roben con un anteojo trucho” (Ver ilustración abajo)

Lo barato sale caro
El precio es un factor de peso a la hora de adquirir un anteojo de sol. Mientras que en la vía pública se pueden adquirir a 25 ó 35 pesos, en las ópticas un par de lentes para sol arrancan recién desde los 100 pesos.

Sin embargo, para los ópticos, se termina gastando mucho más al comprar en la calle porque al poco tiempo el comprador tendrá que cambiarlos por la mala calidad del producto, cuando en una óptica goza del asesoramiento y garantía de un profesional.

Combo
Vendía Salame y anteojos
En uno de los controles que realizó la Municipalidad, los inspectores se dieron con un vendedor que comercializaba salame y anteojos. Los ópticos se indignan con la anécdota pero la cuentan para graficar el desparpajo con que se mueven los ilegales.

Finalmente, recordaron que rige la ley provincial Nº 6222 que prohíbe la venta de anteojos sin la actuación de un matriculado.

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