«Es ineludible el poder de los países emergentes»

El economista español Carlos Solchaga estuvo ayer en Córdoba, durante una jornada que incluyó disertaciones, reuniones con empresarios y encuentros con los máximos funcionarios provinciales y municipales. Solchaga fue diputado, ministro de Economía y Hacienda de su país entre 1985 y 1993 -durante el gobierno de Felipe González- y presidente del Comité Interino del Fondo Monetario Internacional. En diálogo con Comercio y Justicia opinó sobre las estrategias para enfrentar la crisis global y las perspectivas para el 2009.

– ¿Qué tipo de intervención económica deben tener los Estados en este contexto internacional?
– La coordinación internacional debería ser mayor, pero hoy es limitada, y por eso los Estados tienen obligaciones que cumplir en esta situación. Primero, ayudar a aprovisionar de liquidez a sus sistemas financieros con el fin de que el crédito no se interrumpa. En segundo lugar, salvaguardar las entidades financieras que están en riesgo, porque ya se demostró en los años 30 que las crisis bancarias con desaparición de entidades tienen efectos verdaderamente devastadores para la situación económica. Y por último, delinear una política fiscal que ayude a mantener el gasto público y así ayudar a mantener los puestos de trabajo durante el período recesivo de la economía. Esta perspectiva general es la que se acordó en la reunión de Washington y es la que en líneas generales todos compartimos, con diferencias de preferencias sobre si insistir más en el gasto público o en la reducción de impuestos, o sobre si es más importante la política monetaria o la fiscal.

– ¿De qué manera debe reformularse el sistema financiero internacional?
– Todavía no conocemos cuáles van a ser las líneas generales. Sí sabemos que no nos satisface el trabajo de determinadas instituciones y deberíamos modificarlas. Y sabemos también que existe una situación donde los mercados de capitales son muy importantes, pero no existe control sobre ellos. No se trata de prohibir la libertad de movimientos de capitales, sino de supervisarla adecuadamente. Y al mismo tiempo tendrá que producirse la reforma de organismos como el FMI o la OMC. Y dentro de esos cambios es ineludible reconocer y admitir el poder de los países emergentes, que son cada día más importantes en el conjunto de la escena internacional, lo cual no se refleja actualmente en la estructura de mando y de representación de estos órganos. Es evidente que hay que acabar con esa situación, pero todavía es demasiado temprano para saber cuál será el resultado final.

– ¿Cómo estima la evolución de las economías en 2009?
– En los países avanzados no será un año de crecimiento. En los emergentes es posible que se asista a una desaceleración del crecimiento, pero que no tengan por qué entrar en recesión. Sería muy bueno que con el aporte de la Cumbre de Doha pudiera ayudarse a que ésta fuera la situación, de manera que si a partir de 2010 aparece una recuperación, por tenue que sea, pueda evitarse una disminución del Producto Bruto Interno de los países menos desarrollados.

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