En busca de nuevos mercados para poder duplicar la producción

La cuenca láctea caprina de Santo Domingo está ubicada en el extremo noroeste de Córdoba, a unos 60 kilómetros de la ciudad de Cruz del Eje. Con un 25%, tiene el extraño privilegio de ser una de las zonas con mayor nivel de necesidades básicas insatisfechas (NBI) en toda la provincia. La geografía es semiárida, con altas temperaturas en verano y prolongadas sequías.

Antes de ser llamada “Cuenca de Santo Domingo”, solamente se trataba de un extremo del mapa provincial habitado por familias rurales de productores caprinos dispersos en zonas de difícil acceso, ya que no cuentan con caminos, y los pocos que hay tienen guadales que, dependiendo de las lluvias, están en mejores o peores condiciones.
De las casi 300 familias que habitan la zona, la mayoría no pertenece a ninguna comuna, por lo tanto no se encuentran registradas en los padrones. Además, tienen problemas de tierra, no hay regularidad en los títulos, lo que complica aún más las cosas.

El principal bien de cambio del sistema productivo es el cabrito de destete: se llega a producir en el sector cerca de 30.000 por año.

La leche residual, es decir, la que se obtiene una vez vendido el cabrito, y mientras se continúa con el ordeñe como una práctica que permite mantener las ubres en buenas condiciones, era generalmente utilizada para autoconsumo, para los animales o bien descartada.

Hoy en día, y merced al “sueño y el empeño” de Carlos “el Gringo” Buschini (técnico agropecuario y funcionario de la subsecretaría de Agricultura Familiar del Gobierno de la Provincia en Cruz del Eje) los productores están organizados en cuatro circuitos de recolección entre los que se encuentra la comuna de Guanaco Muerto, y varios parajes: Santo Domingo, San Antonio, El Charagual, El Retamo, Los Leones, El Quebrachal, El Cachiyuyo, El Duraznal y Puesto Las Vizcacheras.

Estos nuclean a más de 140 pequeños productores familiares de cabras en un espacio territorial de 2.500 kilómetros cuadrados, sobre un total potencial de 200 unidades minifundistas.

“Pretendemos duplicar la producción de leche, porque hay posibilidades de incorporar mayor cantidad de criadores del lugar”, explicó a Comercio y Justicia “el Gringo” Buschini.

“Pero de nada sirve que recolectemos mayor cantidad de litros mientras no haya compradores y no existan las posibilidades de incrementar la capacidad de la planta de acopio”, dijo.

La creación de la cuenca data de fines de 1998. Técnicos del por entonces Programa Social Agropecuario (PSA) y varios actores de la zona, todo, con una importante finalidad social y productiva, permitieron aunar esfuerzos e iniciar el proyecto que le encontró un fin productivo a los desechos de la cría caprina.

De esta manera, en enero de 2000 se realizó la primera recolección de leche. Con posterioridad y merced a la donación del terreno (en el paraje de Santo Domingo, último punto desde Cruz del Eje hacia las Salinas Grandes que cuenta con electricidad y puesto sanitario) y los materiales brindados por el municipio, sumado al aporte de créditos del PSA para el pago de la mano de obra, se construyó la planta de acopio. Los tanques de acero inoxidable para el almacenamiento de la leche fueron financiados por el Ministerio de Desarrollo Social y por parte de la inversión que realizó la empresa regional Alimentaria Caprina, sumada a la experiencia.

Desde entonces, sortearon obstáculos como conservación de la leche durante la recolección, horarios y recorridos para la colecta, manejo del producto para el no deterioro de la cal

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