El trabajo es la principal fuente de salud

Para Walter Migliónico, los accidentes de trabajo “no son ni mala suerte ni castigo divino”. En su opinión, “son consecuencia de las decisiones que se toman a la hora de organizar el trabajo, un tema profundamente político en el que los sindicatos tenemos que actuar”.
Coordinador de la Secretaría de Salud Laboral y Medio Ambiente de PIT-CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional de Trabajadores), hace un cuarto de siglo que milita en ese espacio. Tiene múltiples oficios pero en su currículum se presenta como técnico mecánico y prevencionista en seguridad e higiene del trabajo.
Estuvo en Carlos Paz para participar del encuentro organizado por el Instituto de Salud Laboral y Medio Ambiente (ISLYMA-CTA), que se llevó a cabo el fin de semana bajo el lema “Que la salud del pueblo no pague la crisis de los poderosos; hacia la Constituyente Social”.

-En épocas de crisis, con permanentes amenazas de desocupación, los trabajadores -preocupados por no perder el empleo- muchas veces dejamos de tener en cuenta condiciones laborales adversas que, en otras circunstancias, se tornan inadmisibles. ¿Cómo evitar la auto flexibilización y, por ende, el deterioro de la salud del trabajador?
– Para mí, tener trabajo ya es un componente de la salud laboral. Las grandes pérdidas de fuentes de empleo generan esa contradicción: como no hay trabajo, lo hago de cualquier manera. El trabajador está negociando permanentemente consigo mismo para no quedar excluido socialmente, y eso es peligroso. Además, los empresarios presionan a los trabajadores y al gobierno.

-¿Qué posición adopta PIT-CNT?
-Nosotros somos tajantes: no se puede trabajar de cualquier manera. El hecho de que la empresa esté en crisis no significa que el patrón no tenga que cumplir el mandato expreso de una ley de 1914 que lo obliga a brindar las condiciones de seguridad para evitar los accidentes.

-¿Cómo generar conciencia en los trabajadores con respecto a la importancia de cuidar las condiciones de empleo, aun en tiempos de ajuste?
-Construir conciencia es un trabajo cotidiano, no se compra en la farmacia. Cuando yo empecé a militar sindicalmente tenía 16 años, trabajaba en una fábrica de plástico. Vos ibas a las asambleas del sindicato y tenías referentes, compañeros con historia, con trayectoria desde el punto de vista sindical. La dictadura en Uruguay rompió la escuela del movimiento sindical.

– ¿Los centros de capacitación suplantan esa escuela de vida?
-Claro, antes no hacía falta. Nuestro instituto de formación sindical se llama Cuesta-Duarte. Gerardo Cuesta era comunista y León Duarte anarquista. Son nuestros referentes. Vos ibas a una asamblea y te encontrabas con estos dos compañeros discutiendo la táctica del movimiento sindical. ¿Sabés cómo aprendías?, no tenías necesidad de ir a ningún otro lado a capacitarte. Pero eso se rompió. Ahora, nosotros organizamos las capacitaciones en tres niveles. El primer curso, de ocho horas, es una Guía para los delegados obreros en seguridad. Luego pasamos a otra capacitación de 40 horas, cuando esos delegados desean profundizar ciertos temas. Además, formamos a los equipos que capacitarán esos compañeros. Y la última etapa, más específica, en la que trabajamos en temas tales como acoso moral o violencia psicológica, VIH y mundo del trabajo (hicimos un manual para la OIT), y alcohol y drogas (trabajo declarado de

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