El momento de las franquicias sociales

En un fenómeno en ascenso: cada vez más, pequeños y medianos empresarios de varios países se interesan por contribuir de alguna manera con la reducción del déficit social de sus países. Sin embargo, la duda que surge es cómo conciliar la necesidad de actuar en el área social y, al mismo tiempo, obedecer los mandamientos de la globalización que imponen las empresas. Frente a este interrogante, ha surgido un modelo de inversión para el Tercer Sector que no tiene comparación en el mundo: la “franquicia social”.
“La franquicia social se relaciona con proyectos sociales o comerciales. Así es como las pequeñas y medianas empresas pueden expandirse franquiciando la producción o comercialización de sus bienes o servicios entre sus empleados o profesionales externos, que no cuentan con recursos para comprar una franquicia”, explicó a Comercio y Justicia Horacio Krell, secretario de Relaciones Internacionales (RR.II.) de la Unión Argentina de Franquicias.

-¿De qué manera se financia este tipo de franquicias?
– En estos casos, se trata de aprovechar la capacidad del individuo para generar resultados, compensando su falta de capital financiero con el aporte de activos intangibles (conocimientos, actitud emprendedora, experiencia, capital intelectual y social).

– ¿En qué sentido puede ser una oportunidad para los profesionales o consultoras?
– Las consultoras pueden desarrollar una franquicia social como medio para crear su propio trabajo. Para ello, se conectan con asociaciones, escuelas, institutos e instituciones que quieran realizar mercadotecnia social y las relacionan con empresas privadas que deseen ganar en imagen.

– ¿Cuál es el principal objetivo de la franquicia social?
– La franquicia social contribuye con la solución de necesidades sociales manteniendo la calidad y la productividad. Al valor moral de una causa suma el valor estratégico de movilizar recursos hacia el bien público, haciendo de la filantropía una agencia de cambio social en vez de un negocio para quienes la administran. A la pasión por la causa, la franquicia social agrega inteligencia estratégica en los resultados.
La base de la pirámide ligada a la responsabilidad social empresaria busca que la inversión privada contribuya con el desarrollo sustentable y con la reducción de la brecha entre ricos y pobres, generando trabajo e intentando que los problemas de inequidad que crea el capitalismo se resuelvan dentro del sistema.

– Algún caso de éxito a nivel mundial…
– En la India, Unilever se asoció con la gente de bajos recursos. Por ejemplo, para promover su jabón para la ropa, desarrolló un producto no contaminante -ya que las mujeres lavan en el río- y, asociada con una organización no gubernamental (ONG) de microcréditos, convirtió familias enteras en franquiciados sociales intermediarios y con este cambio logró maximizar el impacto social.
“Mientras crece la necesidad de aumentar los recursos para los emprendedores sociales, surgen en cascada nuevas ideas como fuente de energía y de recursos renovables. Cuando se perciben las necesidades, la conciencia social las plantea como problemas a resolver. Y como el problema es el motor de la inteligencia, la mente humana encuentra su misión social al transformarlo en oportunidad”, finalizó Krell.

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