El inventor de un puente para controlar la PC con los ojos

Diego Hugo Barrera, ingeniero electrónico, 31 años, egresado de la Universidad Tecnológica Nacional, es uno de los creadores de un sistema que permite controlar la PC con el movimiento de los ojos. Lo que empezó en 2001 como un proyecto de tesis obtuvo el año pasado el patentamiento en Argentina y la premiación en múltiples certámenes nacionales. Barrera acaba de ser seleccionado entre los Diez Jóvenes Sobresalientes del año por la Bolsa de Comercio de Córdoba.
A pesar del reconocimiento, el profesional, que hoy cursa un doctorado en la Universidad de Vigo (España), sostiene que “es complicado aplicar algo en el país” y se refiere a la posibilidad de conseguir financiamiento para avanzar en el desarrollo de este sistema innovador, pensado para ayudar a personas cuadripléjicas o con complicaciones motrices severas. Para estos usuarios, cuya única posibilidad de comunicación es a través del movimiento de los ojos, el sistema permite mover el cursor del mouse y hacer “clic” con un parpadeo sobre un sector de la pantalla. De esta manera la persona puede expresarse.

En este momento el joven premiado se encuentra trabajando para aumentar las posibilidades de uso del dispositivo, lo que abre la posibilidad de que otros profesionales de distintas disciplinas puedan aportar mejoras en su prestación; por ejemplo, convocando a fisioterapeutas, que son los que trabajan directamente con la población meta de este proyecto. Paralelamente, Barrera busca vías de sostenimiento para que el software y la aplicación logren un mayor alcance y permitan un modo de comunicación para mejorar la calidad de vida de las personas discapacitadas.
El sistema que reconoce imágenes en tiempo real del movimiento ocular y, a través del reconocimiento inteligente de ellas, puede controlar dispositivos electrónicos, también podría ser utilizado en los juegos virtuales.

– ¿En qué etapa se encuentra este invento que nació de una tesis?
– El año pasado logramos la patente de propiedad intelectual en Argentina. Por otro lado, como es muy difícil llegar a la persona que tiene la dificultad motriz, estamos tratando de armar un grupo interdisciplinario con fisioterapeutas y fonoaudiólogos para mejorar las prestaciones del sistema y abrimos el código de la parte del software del invento para ampliar la gama de aplicaciones. De esta manera, otros investigadores pueden aportar para la evolución del sistema.

– ¿Cuál es su anhelo para este invento?
– La idea es poder desarrollarlo más y para eso necesitamos financiamiento. Es complicado aplicar algo en el país, pero el potencial está. Ya hemos buscado apoyo, tanto privado como estatal, pero en el caso de las empresas buscan una rápida rentabilidad y son adversas al riesgo. Y en la parte pública, nos presentamos en varios lados pero no obtuvimos financiamiento aún.

– ¿Cuánto necesitan para continuar el proyecto?
– Para continuar el desarrollo se necesitarían unos 200.000 pesos y pensamos que para sostener el avance de la investigación se necesitaría algún esquema estatal; por ejemplo, el apoyo del Conicet.

– ¿Hasta ahora cómo se solventaron?
– Esto se inició como una tesis y luego continuamos en nuestros tiempos libres. Incluso, hemos implementado el software y el dispositivo en algunas ONGs de manera gratuita, pero estamos buscando socios en Córdoba.

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