Educación plástica vs. especialización

Uno de los grandes planteos sobre el futuro de la universidad se centra hoy en dirimir si ésta debe formar profesionales para satisfacer las demandas de un mercado laboral en constante transformación o si su objetivo prioritario es la producción de conocimiento. Y en tal caso, hacia dónde focalizar su destino.
Guillermo Jaim Etcheverry, ex rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), médico y científico, delineó algunos trazos sobre el futuro de la educación superior, en el marco de un ciclo de conferencias organizadas por la Fundación Oulton en Córdoba.
Para Etcheverry, aunque el problema de la relación de la universidad con la sociedad sea sumamente complejo, “hay que resistirse a las tendencias que ganan hoy espacio impulsadas con vigor por los determinantes económicos del mercado”.
– Para algunos la universidad debería generar los profesionales que hoy pide el mercado. ¿Cómo debería ser la relación entre ésta y el mercado?
– La universidad no debe perder de vista su función social y de construcción de conocimiento, y no con la premisa de formar gente para el mercado, aunque sí debe existir la vinculación con las empresas atendiendo a la empleabilidad de los egresados.
Hoy la formación debe ser lo más amplia y completa posible, que dote al alumno de una visión en profundidad para poder acceder e interpretar la realidad. Contrariamente a la alta especialización, la formación debe ser lo más plástica posible. Así ocurre en los países más avanzados, en Europa, con formación en áreas básicas como física, matemática, filosofía o historia, que son herramientas amplias.
– Y de esa manera, ¿se responderá a la demanda del mercado laboral?
– Lo que hoy pide el mercado son personas que entiendan lo que lean, que sean flexibles y adaptables; las competencias específicas luego se pueden adquirir. No es función de la universidad atender a las demandas de un momento específico, pero sí los graduados deben acompañar los avances tecnológicos.
– ¿Qué propone hacia el futuro ?
– Lo primero es garantizar la calidad de la formación universitaria. Esto requiere esfuerzo tanto de inversión -que hoy por hoy es escasa- y sacrificio personal, un esfuerzo por parte del alumno. Además, hay que dotar de herramientas a la escuela media si queremos mejorar a su vez el nivel con el que se llega a la educación superior. Hay que resaltar que la educación sigue siendo el mejor igualador de oportunidades, por eso insisto en la importancia de jerarquizarla.
– ¿Cómo considera la gestión kirchnerista en este sentido?
– Hubo signos positivos como la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología. Darle ese rango es una señal importante, pero no es suficiente para la jerarquización de la educación superior.
– Respecto de la política universitaria, en la Universidad Nacional de Córdoba no hay consensos para modificar la forma de elección del rector para que sea de manera directa. ¿Qué opinión tiene al respecto?
– Hay que estudiar cada caso, pero no me parece una mala idea que la elección del rector se haga de manera directa, como ocurre ya en otros países desde hace algún tiempo, como es el caso de España.

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