«Crecimiento económico con inclusión»

Una de los principales cuestionamientos que se hace tanto de sectores ruralistas como de la oposición al Gobierno nacional es si los cambios en la áreas sensibles del gobierno central implican un verdadero cambio de estilo y forma de trabajo. En el caso de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos será clave -afirman incluso funcionarios del Gobierno- que se avance en un plan integral agropecuario, que rápidamente deje atrás la experiencia del fuerte enfrentamiento que se produjo tras la resolución 125 y permita aprovechar una coyuntura favorable. Que sea Carlos Cheppi quien ocupe desde ayer el sillón sobre el que estaba sentado Javier de Urquiza es una señal que indica no sólo una renovación de figuras, sino un giro en la manera de encarar políticas para el sector.

Este ingeniero agrónomo de 53 años habló ante las comisiones de Presupuesto y Agricultura, en el Senado, en pleno debate por las retenciones y cuestionó la definición de pequeño productor que aplicaron a lo largo del conflicto las entidades y afirmó que “hay que terminar con la doble renta”, en referencia a los altos montos que se pagan por el uso de la tierra y la ganancia que pretenden obtener quienes la trabajan. Su informe fue citado por más de un legislador y permitió escuchar argumentos técnicos en medio de una disputa que a veces sorprendía por el nivel de “apasionamiento” (Se puede leer la exposición completa en www.inta.gov.ar/actual/ant/2008/jul15.htm).
Campo afuera y campo adentro
El INTA, organismo del que Cheppi ocupa la presidencia desde julio de 2003, elaboró un plan que, sobre la base de incrementar y diversificar la producción, mira tanto los mercados internacionales como el consumo doméstico, cuestión clave en la encrucijada mundial actual y central en la puja redistributiva por la que atraviesa Argentina en estos días. Para ese plan es fundamental tanto el cuidado del suelo como el desarrollo social del modelo de agricultura, vale decir que se persigue el denominado “desarrollo sustentable”.

Como si fuera poco, la designación de este hombre, partidario de las retenciones móviles, pero que afirma deben actualizarse anualmente antes del inicio de la campaña e implementarse con consenso, “cayó” bien en el frente rural.
Militancia acreditada en las filas del justicialismo patagónico, desde que el ex presidente Néstor Kirchner se desempeñara como gobernador de Santa Cruz y buena llegada al campo, son dos ingredientes difíciles de encontrar combinados en estos días.

Ese plan elaborado desde el INTA y que se impulsaría desde Agricultura incluye metas ya difundidas en diferentes medios para 2015, entre ellas:
– Llegar a esa fecha con una producción de granos de 148 millones de toneladas (un incremento del 55% con respecto a la última cosecha). Los ingredientes que harán posibles esa cifras son un aumento del 20 por ciento en el área sembrada; incrementos tecnológicos de la productividad; pautas de ordenamiento del territorio que aporten racionalidad a nuevas limitantes, como son hoy la tierra, el agua y el espacio; integración vertical de producciones y procesos y fuertes inversiones para remover carencias de infraestructura;
– En cuanto a carnes se efectúa un análisis integral a nivel de los rubros bovino, aviar, porcino y ovino. La alternativa desarrollada implica un incremento de la producción de carne total de más del 42 por ciento: 1.893.000 toneladas.

En un contexto de mantenimiento del consumo interno, con una sustitución parcial de

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