Crecimiento bajo o nulo, con alto riesgo de recesión

Según el análisis del economista Gastón Utrera, de la consultora MKT, el próximo año será de crecimiento económico bajo o nulo para el país, con alto riesgo de recesión y una situación heterogénea en los distintos sectores productivos. Estimó además que habrá un bajo riesgo de inflación -a excepción que hubiera un desmedido gasto público-, con restricciones de financiamiento y mucha volatilidad.
En el marco del lanzamiento de la Asociación Argentina de Logística Empresaria, Utrera presentó ayer su análisis sobre las perspectivas de la economía argentina en 2009. Allí consideró que los escenarios posibles dependen de dos grandes variables: el contexto internacional y la política macroeconómica nacional. En diálogo con Comercio y Justicia, Utrera estimó que “el panorama no será catastrófico como en 2002, pero tampoco similar al de los años de expansión. Lo más previsible es un escenario intermedio, pero lo realmente preocupante es que el Gobierno sigue sin tomar decisiones adecuadas en lo macro”.

En ese sentido, las “medidas que faltan” deberían apuntar a “ajustar la economía a una menor entrada de dólares”. Desde su punto de vista, el país tendría que destrabar y fomentar las exportaciones para generar un mayor ingreso de divisas y recomponer el tipo de cambio en “valores cercanos a $ 3,70 o $ 3,80 durante 2009”. Señaló asimismo que es necesario contener el gasto público -”ya no es posible expandirlo al 35 ó 40% anual en dólares”, opinó- y dar señales de solidez del sistema financiero, porque “los ahorristas tienen que confiar en los bancos”.
Respecto de los canales de transmisión de la crisis internacional al plano local, Utrera consideró que están proviniendo del ámbito comercial: por un lado, la reducción del precio de los commodities, que impactará sobre las cuentas externas y públicas, y por otro la caída de la demanda externa, que perjudicará el nivel de actividad local.
También evaluó que la apreciación del peso respecto del real es otra vía de entrada de la crisis global: entre agosto y diciembre de 2008, la moneda brasileña se depreció un 58% en relación con el dólar, lo cual impacta negativamente sobre el tipo de cambio local.

En contrapartida, las estimaciones del economista de MKT consideraron que el “contagio financiero” es poco probable, a diferencia de las crisis ocurridas en la década del 90, porque “las reservas internacionales y el sistema bancario están sólidos”.
El impacto básicamente comercial de la crisis internacional en el país está generando, según Utrera, “una caída en las revoluciones del motor que impulso la economía kirchnerista”, a la vez que “hace difícil seguir la depreciación del real”. Estas consecuencias impactan -y lo seguirán haciendo- sobre el sector agropecuario, la industria y el sector público y, a través de ellos, en los consumidores, cuya confianza en Córdoba decreció estos últimos meses a niveles similares a los de 2001.

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