Crecen las consultas legales por injurias en los blogs

Una estudiante cordobesa escribe en su blog que la institución educativa donde concurre “es un desastre” y denigra a sus profesores con palabras y fotos que cuelga en la web personal. Allí sostiene que lo único que le interesa a esa entidad es cobrar la matrícula.
Paralelamente, el nombre de una empresa local aparece en otro blog rodeada de comentarios que dicen que la firma “negrea” a sus empleados y no cumple hacia adentro con la imagen que “vende” hacia fuera. Mientras, otro blogger, ex empleado de una compañía de la ciudad, difunde información confidencial de la oficina que acaba de dejar mostrando a la blogósfera los balances e información sobre futuros convenios que estarían por firmarse.
Los tres casos locales son sólo un botón de muestra de un fenómeno que crece de la mano del anonimato en Internet: los delitos de injuria y calumnia a través de los blogs o páginas personales.
En esta materia, se avizora un nicho de acción en crecimiento para los abogados del derecho informático, más aún teniendo en cuenta que se calcula que diariamente se abren unos 120.000 nuevos blogs en todo el mundo y que, hasta 2007, la consultora Ignis, especializada en comunicación on line, estimó que en Argentina había unos 300 mil blogs, cifra que se multiplica año tras año.

“El grupo que traerá más problema es el de los bloggers independientes que no son periodistas y que comienzan a decir cualquier cosa de cualquiera. El típico caso es el del despechado, la persona que la echan de su trabajo u organización y empieza, como método para descargarse, a hablar mal de los otros”, describe Matías Altamira, especialista en Derecho Informático y quien asesoró en los casos planteados.

Denuncia

Según el abogado, cuando se presentan estas situaciones, el primer paso es ver en qué plataforma está alojado el blog ofensivo (que pueden crearse en sitios gratuitos como Blogger o WordPress, entre tantos). “La responsabilidad del centro que aloja al blog injuriante empieza cuando se identifica que allí está situado el blog que está difamando”, precisó el letrado.
Luego, se notifica a la plataforma de la situación y ésta a su vez le pide al blogger su descargo y la posibilidad de defensa antes de darle de baja su “bitácora personal”.
“En el caso puntual de la mencionada institución educativa ya le mandamos una carta documento con la denuncia a varios almacenadores de blogs y a Youtube diciendo que en determinado lugar y cierta cuenta de mail están difundiendo información injuriosa y tienen que darle de baja”, comenta Altamira.

“Mientras ellos chequean la información –agrega-, colocan una leyenda que dice ‘este blog está sometido a revisión’ y en un lapso de unos 15 días resuelven”, por ejemplo, sacarlo de la red de redes.
“También se le puede llegar hasta pedir por vía judicial el IP (número que sirve para identificar al usuario). Con ese dato se sabe el proveedor de Internet y a éste se le puede enviar una orden judicial para que te diga quién es su cliente”, detalla.
Sin embargo, Altamira recomienda finalizar la acción cuando dan de baja el blog “porque hasta encontrar a la persona que injurió, le genera (al demandante) una crisis emocional”.

Antecedente

Los blogs, uno de los emblemas del nuevo paradigma comunicaciona

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