Cordobés finalista en concurso mundial

La semana que viene, Pablo Di Giulio, un joven de 23 años, cordobés y estudiante de la UTN de San Francisco, estará viajando con destino a Orlando, Estados Unidos, donde se encontrará con los otros cuatro finalistas de la primera edición del FTF Design Challenge, un concurso mundial “verde” (ecológico) de diseño de ingeniería electrónica, que organiza la empresa Freescale Semiconductor.
“En una primera instancia se seleccionaron diez semifinalistas de todo el continente americano. La presencia latinoamericana fue muy fuerte: de los diez proyectos seleccionados, cuatro fueron de México, uno de Argentina y uno de Colombia”, contó a Comercio y Justicia Di Giulio, agregando que a la última instancia -de cinco finalistas- sólo quedaron dos proyectos mexicanos, dos estadounidenses y uno argentino.

– ¿En qué consiste el prototipo presentado en el concurso?
– Tenía que ser un desarrollo verde, con fines ecológicos, y presenté un “seguidor solar” que se basa en un concentrador solar parabólico, que permite –a través de fibras ópticas- aprovechar la energía lumínica del sol y transportarla al interior de una vivienda. Básicamente, el proyecto es un dispositivo inteligente que permite que un colector de energía solar siga la posición del sol de manera de maximizar la recepción del calor. Está basado en un sistema de control que, a través de un cálculo matemático, permite obtener la posición solar de acuerdo con la longitud y altitud del lugar de emplazamiento del seguidor, así como también de la fecha y hora.
De esta manera, el aparato permite aprovechar la energía del sol para iluminar zonas de una casa que no son vitales y que no necesitan de gran potencia, como un pasillo, corredor o sótano.

– ¿Considera que estos concursos son necesarios para una persona que está estudiando?
– Aportan muchísimo, aunque es medio estresante porque los tiempos para hacer las presentaciones son acotados. Es una muy buena posibilidad porque, además de contactos, se obtienen muchos conocimientos nuevos. Y en el caso de quedar entre los cinco finalistas, siendo de Latinoamérica, es una oportunidad única ir a Estados Unidos a presentar un trabajo.

– ¿Qué cosas deberían mejorar las casas de estudio especializadas en informática?
– Lo que pasa es que desde el momento en que se creó la UTN, hubo muchos cambios. Me parece que habría que retocar un poco el formato que tiene la carrera y adaptarlo a lo que vivimos hoy en día. Desde mi punto de vista, un ingeniero tarda mucho tiempo en recibirse (unos cinco años y medio), en comparación con otros países que demandan entre tres y cuatro. Esto afecta las posibilidades de acceder al mercado laboral, sobre todo de carácter internacional. Las compañías piden gente que, con 22 años, sepa dos idiomas. Y yo tengo 23, llevo la carrera al día y todavía no terminé de cursar, no porque no quiera sino porque la facultad no me deja seguir avanzando.

Hacia Orlando

El 17 de abril el proyecto de Di Giulo fue objeto de una preevaluación en las oficinas de Electrocomponentes, el distribuidor local de Freescale. Hace poco el prototipo, que pesa unos 40 kilos, fue trasladado a Texas, Estados Unidos, donde se eligieron los cinco finalistas. Éstos viajarán al FTF 2008, que se realizará del 16 al 19 de este mes en Orlando. Allí se determ

Artículos destacados